Aborto de mujeres con zika
Una interesante polémica se viene dando en el país en torno a las mujeres que están en estado de embarazo y que padecen zika. Se supo que una mujer con 32 semanas de gestación se sometió al aborto voluntario.
El caso de esta mujer se registró en Cartagena. El sueño de ser madre por primera vez se convirtió en una pesadilla. Su bebé tenía serias malformaciones congénitas y microcefalia, esta última a causa del virus del zika.
La sentencia C-355 de 2006 abrió esta posibilidad, en caso de que el feto tenga malformaciones, la madre voluntariamente tiene la posibilidad de interrumpir el embarazo. Sin embargo, la Corte ha dicho que esto se debe dar cuando la vida sea inviable. ¿Un microcefálico o persona enferma no tendrían la posibilidad de la vida en un país como Colombia?
Esta es la teoría de quienes están en contra del aborto, incluso cuando se trata de estos casos dramáticos de mujeres con hijos que padecen microcefalia. Sin embargo, quienes están de acuerdo con que se practique la interrupción de la vida afirman que el Estado solo predica la vida pero no está en las condiciones para sostener a las familias, que tienen que soportar no solo el dolor sino el sufrimiento (incluso por motivos económicos) para sostener con vida una persona con una enfermedad de esta categoría.
En este sentido, hay dos posiciones interesantes en torno a esta problemática que valen la pena ser analizadas, sobre todo porque, en últimas, la carga de la responsabilidad recae sobre las instituciones del Estado.
Pareciera ridículo que el ministerio de Protección Social recomendara a las mujeres en edad fértil el no quedar embarazadas, sin embargo, tal vez este fue el camino más fácil para atenuar una pandemia que cada vez preocupa más y, a futuro, va a generar una carga económica enorme al sistema de seguridad social en salud.
Lo que está claro es que, aunque se procure proteger la vida, no se garantiza una estabilidad económica para la madre que tiene que soportar las dolencias del hijo nacido con malformaciones.
De modo que el llamado es a que todas las instituciones del Estado se tomen en serio esta epidemia y se ataque de manera agresiva el zancudo transmisor de este virus, que puede generar consecuencias de mortalidad.
