A trabajar se dijo
Todos en sus marcas. Ya el nuevo gobierno se instaló, el Congreso de la República definió sus directivas y sus respectivas comisiones de trabajo, ahora lo que queda es que se inicien las tan necesarias transformaciones que los colombianos reclaman y que el país necesita.
La prioridad del segundo gobierno del presidente de la República Juan Manuel Santos es la paz, como él bien la definió en campaña, por lo cual es hora de cesar las controversias partidistas y centrarnos en alcanzar la paz con guerrilla, aunque ésta implique esperar a que se logre un acuerdo con las Farc para adoptar medidas como definir su marco jurídico, desarrollando la ley marco aprobada en pasadas legislaturas.
En ese propósito deberán definirse también los cambios en materia de leyes agrarias y de los demás asuntos que sean necesarios para preparar el país hacia lo que hoy se ha convertido en tema de uso común como es el postconflicto.
Pero alcanzar la paz en el país no termina siendo la única prioridad, porque no hay que desconocer que el Estado muestra un profundo desgaste en su credibilidad, siendo la política la que menos confianza le inspira a los ciudadanos, por lo que se hacen necesarios cambios que conlleven a recuperar su representatividad de la opinión nacional. El principal reflejo de esto es la alta abstención en los pasados comicios, mensaje que no se puede ignorar.
La justicia es otro tema que no responde a las demandas de la nación, porque las altas cortes están desempeñando funciones que no les corresponden, desgastándose en continuos choques entre ellas y la ciudadanía sufriendo las consecuencias de una administración jurisdiccional lenta y confusa. Revisar la justicia penal y los regímenes penitenciarios son una necesidad. Es una urgencia tomar las medidas que sean necesarias para impedir que la impunidad y la demora en resolver los conflictos entre los colombianos sigan siendo incentivos para la justicia.
Otro tema, que para el caso del Huila es importante su revisión, tiene que ver con la descentralización, asunto inaplazable. Cuando se habla de la inequidad social se debe mencionar que detrás de ella está el vacío creciente entre el centro y la provincia colombiana. Uno es el progreso de Bogotá y otras cuantas ciudades. Por eso, para garantizar la equidad y la lucha contra la pobreza es imprescindible resolver el desequilibrio que impide solucionar los problemas de la región.
La lista de asuntos por resolver es larga, por eso en necesario ya, poner manos a la obra para reestructurar las instituciones de tal manera que recuperen la capacidad de atender las demandas del ciudadano.
