A superar la Patria Boba
El discurso del presidente Juan Manuel Santos ayer en la instalación del Congreso, instó a la reconciliación y al trabajo en objetivos comunes. Todo esto con el fin de lograr la esperada paz.
Pareciera que los colombianos no aprendemos de la historia. No porque las divisiones sean evidentes, que es natural en cualquier democracia, sino porque nos empeñamos en repetir errores.
Uno de los desaciertos de los colombianos es avalar la violencia como mecanismo de solución de conflictos. El diálogo es y debe seguir siendo el recurso de primera mano para solucionar el mínimo inconveniente que se presente entre dos partes.
Uno de los grandes problemas que ha tenido Colombia desde que nació a la vida republicana, es el hecho de optar por las armas para hacer valer las ideas.
En este territorio nunca ha estado la razón por encima de las armas, ni mucho menos la tolerancia. Las guerras han sido nuestra compañía, y las hegemonías bipartidistas –algunas veces cargadas de odios-, se han encargado de tejer incomodidades que han reventado en el nacimiento de otros partidos autónomos que quieren figurar, aunque los seguidores sean pocos.
Pese a todos los tropiezos, la historia de Colombia se ha escrito entre alegrías y tristezas. Es así, que ahora se trata de solucionar el conflicto armado, luego de años de enfrentamientos.
No es una tarea nada fácil, por eso ayer el presidente en la instalación del Congreso lo recalcó: “quiero invitar al país, a los 48 millones de colombianos, y a sus líderes –muchos de los cuales están aquí, en este recinto de la democracia–, a que serenemos los espíritus y depongamos las armas entre nosotros”.
Al igual que el mandatario, y en concordancia con el principio de solidaridad, es necesario apoyar las buenas intenciones de paz. De modo que se debe superar aquella Patria Boba, donde “nos pueden más las divisiones, los orgullos personales, los dogmas y prejuicios, y no nos permiten ver lo que tenemos y lo que podemos construir”.
