A qué juega el Atlético Huila
Por Aníbal Charry González
Esa es la pregunta que quedó flotando, después de la explosivas declaraciones que diera su ex técnico Fernando “El Pecoso” Castro a finales del mes de diciembre del año pasado, cuando estuvo a punto de jugar la final del campeonato y comenzara su desmantelamiento con la transferencia de todos los buenos jugadores que hicieron posible la exitosa y sorprendente campaña del Atlético. Copio textualmente lo que dijera el controvertido técnico de fútbol para no ser infiel a su crudo testimonio que dejó en entredicho no solo el fútbol rentado, que sería una farsa que juega con las ilusiones de sus hinchas, sino a la dirigencia regional que le hace el juego a la farsa.
“Como los jugadores estaban pidiendo premios, entonces dijeron que no era conveniente clasificar a la semifinal, que era una gastadera de plata en reconocimientos, que era mejor que no pasáramos a los cuadrangulares, para ellos era una pérdida entrar a los cuadrangulares. Yo como técnico, con 44 años de experiencia en el fútbol aspiro a ser campeón, pero con qué equipo me iba a quedar ahora, le respondo, con nada; a todos los jugadores los están vendiendo, porque el fútbol es un negocio, pero cómo van a decir que se pierde plata, jugando los cuadrangulares, eso no puede ser. La Dimayor les paga a estos equipos chicos como el Huila, entonces a ellos les interesa jugar 18 partidos en cada semestre, les pagan todo el año y no invierten nada. A mí me llamaron de un equipo de la B, donde me dijeron que no les interesaba subir a la A, entonces para que se trabaja en un equipo así porque yo tengo aspiraciones y quiero salir campeón”.
Lo primero que hay que decir, es que hay que creerle al “Pecoso” en este país donde casi todo es farsa convertida en negocio, y el fútbol no podía estar aislado de esta lacra. Y lo que ha pasado con el Atlético así lo demuestra al salir de todos sus buenos jugadores que estuvieron a punto de disputar la final del campeonato. ¿Porque, qué sentido tiene, si queremos jugar a ser campeones, acabar un equipo para volverlo a conformar de la nada sin recursos económicos y apelando al ripio de jugadores que dejan los demás equipos que sí tienen intenciones de ser campeones, cuando un equipo de élite no se arma de la noche a la mañana?
¿Por qué no se hizo el esfuerzo de darle continuidad a un equipo exitoso para aspirar al campeonato y poder darle esa satisfacción a su sufrida y fiel hinchada, y no jugar simplemente a sostenerse con la plata que entrega la Dimayor para apuntalar un torneo donde prima la mediocridad sobre la calidad? Ya sabemos que el fútbol es un negocio, pero no puede ser solo para unos pocos que lo manejan, sino que tiene que ser de calidad para que se traduzca en verdadero espectáculo para el hincha que aspira a que su equipo juegue a ser campeón y no a mantenerse en la medianía deportiva.
