A propósito de un nombre
La discusión sobre qué nombre se debe colocar a un escenario deportivo puede parecernos superficial si aceptamos que, como sea que se le llame, el estadio funcionará y reclamará el aplauso a la Administración Municipal.
Sin embargo, este asunto tiene más trascendencia de lo que parece.
El escritor y orador motivacional Leo Buscaglia consideraba que “la mayoría de los seres humanos llevamos una existencia tranquila, anónima, mientras transitamos por este mundo. Lo más probable es que no haya desfiles ni monumentos en nuestro honor. Pero no por eso disminuye la importancia de la huella que podemos dejar…” Así es. La historia no es exclusiva de los personajes que destacan los estudiosos, los discursos de inauguración o los titulares y las entrevistas de prensa, pues la historia está empujada por un número incontable de anónimos que aportaron a los hechos de manera enconada y admirable, sin recibir reconocimiento alguno. Por otro lado, la prestancia de un nombre no está atada a la actividad que haya ejercido, quien lo ostenta, en el campo de la política, la religión, la asistencia social, el emprendimiento empresarial, el fomento deportivo, etc.
Sin embargo, el número de homenajes, condecoraciones, bustos y exaltación de nombres en las placas que “bautizan” las obras públicas de una ciudad, hablan de la valía, proeza o frugalidad de personas especiales que con seguridad propiciaron un cambio, gestaron una rebelión sensata o lideraron cruzadas para el provecho colectivo. La historia urbana se relata y se escribe, pero también se registra en las expresiones artísticas y culturales, como en los nombres de las esculturas o escenarios que la misma sociedad agradecida pinta, canta o edifica para afianzar su identidad con su pasado y la seguridad de recoger los mejores ejemplos y legados para afrontar con mejor fundamento su futuro.
¿Qué hubiera pasado si a nuestro estadio de fútbol, coliseo deportivo y estadio de baloncesto, por ejemplo, la dirigencia de entonces se le hubiera ocurrido colocarles el nombre de personas por las que sintiese afecto familiar o deuda personal o política en cambio de reconocer la vida, obra y emprendimiento de los verdaderos forjadores de nuestra historia regional y urbana? Así no se justifica programar un recorrido turístico por los mojones imaginarios de nuestro pasado para hablar de quienes tienen muy poco o nada que contarnos o sólo tuvieron la encomiable valía de intentarlo.
