A nuestros maestros
Editorial
Ayer se celebró en el país, el día del maestro en todas las ciudades de Colombia, con el desarrollo de algunos actos académicos y lúdicos, donde se hizo un reconocimiento a la magna labor que llevan a cabo en la formación de las nuevas generaciones, que tendrán la responsabilidad de seguir construyendo el futuro desarrollo económico y social de la Nación. A pesar de las dificultades y limitaciones que tienen los docentes para realizar dicha labor, la abnegación, entrega y sacrificio, se constituye en la mejor oportunidad para que la sociedad les haya brindado en este día, un justo reconocimiento por el rol que desempeñan en beneficio de la educación de los estudiantes, para forjar una mejor Nación. En tiempos pretéritos, hablar del día del maestroen donde la educación era considerada un arte, los maestros eran reverenciados y eran un signo de sabiduría, se convirtieron en los forjadores de los nuevos pensadores, que contribuyeron a construir y a estructurar el direccionamiento de las nuevas civilizaciones. Por eso, necesitamos construir una sociedad en la que el maestro sea protagonista de primera línea. Actualmente ser docente implica en muchas regiones, un esfuerzo titánico por parte de los mismos, porque el Estado no tiene definida una política pública prioritaria para fortalecer la educación en el país. Los bajos salarios, falta de estímulos, deficiente formación docente, instalaciones educativas deterioradas, dotación insuficiente de ayudas educativas, atraso tecnológico, mala dotación de las bibliotecas, politiquería en sus nombramientos, inseguridad y amenazas contra sus vidas el algunas regiones del país, son entre otros, algunos factores desestabilizadores que afectan el normal desarrollo docente, lo cual obliga a la protesta social para buscar que el Gobierno Nacional fije su mirada hacia el sector más descuidado de la administración pública, que los ha convertido en la cenicienta del presupuesto nacional.
Actualmente en el mundo se están presentando constantes cambios y avances de la ciencia, que contribuyen a la permanente transformación de la relaciones sociales de producción y al desarrollo tecnológico y científico, que se coloca al servicio de los sectores económicos para fortalecer la dinámica productiva del país, pero el Estado, está divorciado de esta realidad porque no tiene en cuenta en sus planes de acción, la estructuración prioritaria de la política educativa, que propenda por el mejoramiento del nivel de vida de los colombianos. Lo triste para estos ilustres educandos, es que celebraron su día, en un paro que iniciaron la semana anterior, con el fin de reclamar sus derechos laborales a través de la protesta social, contra un gobierno que, a través de su retórica barata, no ha querido dar respuesta a las deplorables condiciones de trabajo y a los bajos salarios que poseen, frente a otros servidores públicos, que solo enriquecen la fronda burocrática para pagar los favores de los exponentes de la clase política del país. Nuestro merecido reconocimiento a todos los docentes que cumplen con esta loable tarea de formar integralmente a las nuevas generaciones.
