domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-24 04:23

A fomentar la puntualidad

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | agosto 24 de 2016

La impuntualidad le cuesta al país miles de millones de pesos y aunque la cifra aún no está definida, la banca mundial la ha estimado en recursos cercanos a los dos mil millones de dólares. Y la Fundación Buen Gobierno calculó que la impuntualidad en Colombia cuesta mínimo el 1,4 por ciento del PIB al año, o sea, mucho más de lo que se espera recaudar con la última reforma tributaria.

Urge convertir a Colombia en un país en el que se llega temprano a las citas, se inicie y finalice a tiempo la jornada laboral y de estudio y los cronogramas se cumplan estrictamente cuando no surgen imprevistos reales o motivos de fuerza mayor que los trastoquen. Si los colombianos fuéramos más cumplidos, sin duda seriamos más prósperos.

Por eso debemos iniciar una campaña para fomentar la puntualidad en instituciones públicas y privadas, universidades y colegios, y de paso evitar tantas pérdidas en tiempo, esfuerzos y recursos económicos por el incumplimiento que nos ancla al atraso, impacta negativamente el presupuesto de cualquier proyecto o programa, y pospone nuestro desarrollo y progreso de la región. En cambio, ser puntual no cuesta nada y es muy rentable.

Porque la puntualidad es una virtud que se ha perdido progresivamente y que cada vez menos personas ponen en práctica. El hábito de llegar a tiempo a una cita, el trabajo, el estudio, etc., se ha desvirtuado y al contrario hoy se crean leyendas urbanas sobre lo ventajoso que puede resultar llegar tarde o al último. ¡Qué pena hacer de la impuntualidad una conducta virtuosa!

Por la impuntualidad cuántos negocios se van al traste, cuántas citas médicas se pierden al día, cuánto dinero nos cuesta en sanciones pecuniarias o intereses moratorios no presentar a tiempo una declaración o no pagar puntualmente la factura de un servicio público o un crédito bancario. Para evitar estas pérdidas o cualquier tipo de contratiempo, si queremos ser puntuales, hay que ser previsivos.

"El tiempo es oro" reza un conocido dicho. En la actualidad el tiempo tiene un valor importante, tanto en el ámbito profesional y laboral como en el ámbito personal o familiar. Por lo tanto, hay que aprender a valorarlo dada la gran importancia que tiene en todos los ámbitos de nuestra vida. La puntualidad es una manera de respetar a los demás. Como dice un adagio popular: "Rico no es el que tiene dinero, sino el que tiene tiempo". El que no es puntual le está "robando" el tiempo de los demás.

La persona puntual estructura toda su vida, crea hábitos y formas de rutina. Su responsabilidad es con el tiempo de los demás y a eso se le denomina cortesía aplicada. Por el contrario el impuntual siempre tiene una excusa. Las causas de la impuntualidad son una agenda desordenada, exceso de compromisos y no respetar el tiempo de los demás.

La puntualidad es una actitud y una virtud que se adquieren desde los primeros años de vida mediante la formación de hábitos en el hogar.

Otto de Greiff se sorprendía porque siempre llegaba por lo menos 20 minutos antes a cada compromiso y decía " Qué pena, se me hizo temprano", mientras todo el mundo dice `qué pena se me hizo tarde´. Se dice que la puntualidad es: cortesía de reyes, deber de caballeros, hábito de gente de valor y costumbre de las personas bien educadas.

La campaña para fomentar la puntualidad en instituciones públicas y privadas, universidades y colegios tiene que ser recompensada de forma que le dé valor a la persona puntual, y lo contrario sancionado para que como región erradiquemos esta malsana costumbre que cada vez se arraiga más en nuestra cotidianidad. La puntualidad es individual pero se reafirma en el colectivo, por eso la línea delgada que nos separa deja un valor intrínseco en la persona cumplida.

La campaña en UNIMINUTO va arrancar en el mes de septiembre y comenzará con un acto simbólico de igualar los relojes para iniciar un periodo de respeto a la puntualidad.