A entender los acuerdos de paz
Ana María Rincón Herrera
El jueves 24 de agosto será un día que pasará a la historia de todo un país, Humberto de la Calle y alias Iván Márquez, ponían su firma al texto definitivo del Acuerdo Final de Paz, dando por terminado así un proceso que formalmente duró 3 años y 10 meses aproximadamente.
El mecanismo de aquí en adelante será un plebiscito por la paz, que ya fue convocado por el presidente Juan Manuel Santos para el próximo 2 de octubre, en el que, como dijo la Corte Constitucional, se decidirá sobre el contenido del Acuerdo Final.
Pero muchos huilenses y colombianos nos estaremos preguntando, ¿en qué consisten los Acuerdos Finales?, muchos no tenemos claridad, es allí donde todos los que podemos acceder a ellos debemos analizarlos y leerlos, sin embargo existe también la desinformación, liderada por el grupo opositor, los que siempre están en contra de la paz, no hay necesidad de nombrarlos, todos sabemos quiénes son.
Según el presidente son cinco puntos fundamentales para entender.
EL PRIMERO: es poner fin efectivo a la violencia. Esto es, un Cese al Fuego y de Hostilidades Bilaterales y Definitivas, lo que implica que se acaban todos los ataques y amenazas a la población.
Las FARC entregarán sus armas a las Naciones Unidas –mediante un cronograma ya anunciado– en un plazo de 6 meses. Lo anterior significa que las FARC dejan de existir y se convertirán en un movimiento político sin armas.
SEGUNDO: El deber principal para construir la paz es proteger los derechos de las víctimas. Los derechos a la justicia, a la verdad, a la reparación y a que nunca más se vuelvan a repetir las atrocidades que sufrieron.
Se creará una Justicia Especial para la Paz –con un Tribunal conformado por magistrados independientes de las más altas calidades–, que será aplicada también, en forma diferenciada, a los miembros de nuestra fuerza pública y a civiles que hayan cometido delitos relacionados con el conflicto.
TERCERO: Para desterrar la violencia, se llevará oportunidades y progreso a los campos. Habrá programas de desarrollo para las zonas más golpeadas por el conflicto; un plan masivo de formalización de la tierra, y se creará un Fondo de Tierras para distribuirlas de forma justa a quienes la guerra les quitó todo.
CUARTO: Para que la paz sea duradera, debemos garantizar que los alzados en armas se reincorporen a la vida civil y legal de nuestro país. Los antiguos miembros de las FARC –ya sin armas– podrán acceder a la vida política del país, en democracia. Deberán, como cualquier otra organización partidista, convencer con propuestas y argumentos a los ciudadanos para ser elegidos.
QUINTO: El Acuerdo permitirá atacar de manera más eficaz el narcotráfico, que ha alimentado el conflicto durante tantos años. Aquí hay algo muy importante: las FARC se comprometen a romper cualquier vínculo que hayan tenido con el narcotráfico y a colaborar –con acciones concretas– en la solución de este problema.
Además, se llevarán a cabo programas conjuntos de desminado y limpieza de nuestro suelo, para que ya nadie, tenga miedo de pisar la tierra. Es un acuerdo que beneficia, protege y fortalece los derechos de todos los colombianos.
