A empuñar el lápiz y a dejar las armas
Orlando Parga Rivas
Hoy recuerdo con cariño a la maestra garzoneña, PEPA DE VARGAS, que con especial dedicación formó un ejército de hombres de bien en Garzón. Como fuera ella, hoy queremos que las generaciones adultas formen niños y niñas para la paz, el perdón y la reconciliación, para el respeto y la inclusión, que en el postconflicto no tengan que correr más por miedo a las bombas y las balas, sino detrás de un aro o de una pelota, que jueguen empuñando lápices de colores, pinceles o instrumentos musicales como componiendo la mejor Colombia que toda la nación anhela y necesita. Que los juguetes bélicos no lleguen más a sus tiernas e inocentes manos para jugar a aquello que en nuestra realidad nos ha destrozado, aterrado y devastado por más de 50 años.
El país debe preparase para construir la Colombia en paz que la mayoría de colombianos no ha conocido un solo día de su existencia, y en especial la región surcolombiana: Huila, Cauca, Caquetá y Putumayo, pues es precisamente en este pedazo de patria dónde se han padecido los peores horrores de la guerra, en el que van a tener lugar los centros de concentración de los desmovilizados de las Farc. Bienvenido el fin del conflicto armado, el desarme y la reinserción a la vida de civil de los combatientes, pero ante todo bienvenida la tranquilidad y el sosiego a las comunidades que han tenido que vivir en medio de la guerra.
Urge reconstruir las vidas de todas ellas y refundar la patria con base en valores de respeto, honestidad, solidaridad y servicio; es preciso desarmar los corazones y el discurso, perdonar y acoger a todas las personas vinculadas y afectadas de uno y otro lado, darles la oportunidad de volver a sus hogares y sus tierras, reencontrarse con sus familias, dar y recibir verdad, justicia y reparación. Para ello, instituciones, academia, empresarios y sociedad civil deben de aportar sin escatimar esfuerzos, y garantizar a todos el goce de los derechos a la vida, la salud, la educación y el trabajo digno, porque lo que está en juego es ni más ni menos que la viabilidad del país.
Desde ya las Secretarías de Educación departamentales y municipales deben formularse políticas, modelos o proyectos de educación para la paz, la inclusión y la solidaridad, dirigidos a atender una población ávida de conocimiento, de reconciliación y trabajo. Debemos emprender rápidamente acciones ligadas a una educación para el trabajo que propenda por la búsqueda de algún oficio que tenga una realidad en el mercado de hoy.
Hoy como nunca el Huila necesita del apoyo generoso de sus hijos. Debemos actuar como buen Samaritano y como un Padre Misericordioso y bondadoso dejando al lado nuestro resentimiento y afectaciones negativas frente a los dolorosos hechos de violencia que nos han azotado por décadas.
Adiós a las armas y bienvenida la política, la paz, el desarrollo y la ciudadanía. “Si las balas escribieron nuestro pasado, que la educación sea la que escriba nuestro futuro”, decía acertadamente en un proyectil convertido en lapicero que el presidente Juan Manuel Santos le entregó a Timoleón Jiménez ‘Timochenko’, máximo jefe de las Farc, el día que se oficializó el acuerdo de cese bilateral al fuego que pone fin al conflicto entre el establecimiento y esa guerrilla.
Décadas atrás el padre Rafael García Herreros, fundador de El Minuto de Dios, nos decía "que la patria está cansada de la guerra que la patria quiere absolutamente la paz, que ya no queremos más sangre ni más revólveres ni más amenazas ni más extorsiones".
Y clamaba, "¿Cuándo se volverán nuestros cuarteles magníficas escuelas? ¿Cuándo se volverán nuestras escuelas militares espléndidas universidades? ¿Cuándo se volverán nuestros misiles y nuestros antimisiles, nuestros tanques, nuestros aviones de guerra… cuándo se volverán libros y universidades y escuelas y clínicas y redención de tugurios?" Padre Rafael.
Más educación menos guerra; más libros y lápices, menos armas y municiones; más inversión social menos gasto militar. Que los cuarteles y batallones que ya no tengan razón de ser por el fin de conflicto, se conviertan en universidades y escuelas tecnológicas!
