viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-29 08:22

A crear estrategias que transformen el pensamiento

Colombia es un país que ha vivido en medio de un conflicto armado interno, el cual ha involucrado a toda la sociedad en un círculo de violencia que no parece tener fin. Violencia que se manifiesta de forma latente o explicita en los diferentes ámbitos de la vida y de la cotidianidad de los ciudadanos.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 29 de 2014

En este momento histórico, en el cual el país se acerca a un posible acuerdo y de la necesidad de consolidar un país que supere el “circulo de violencia” en el cual ha vivido por décadas, es indispensable crear estrategias y políticas pensadas desde lo cotidiano, que logren transformar la “cultura” de la violencia.

Es en este escenario donde la cultura cobra importancia gracias a que es transformadora de realidades, entendiéndola como expresión ciudadana y simbólica procedente de la comunidad, es decir, es construida gracias a las interacciones humanas, a su ejercicio cotidiano y a la construcción de lo simbólico y de los imaginarios sociales. Es de esta manera necesario que Colombia impulse políticas públicas culturales encaminadas a transformar los problemas estructurales que ha generado el conflicto armado en Colombia.

Estos problemas estructurales se refieren particularmente a las expresiones de violencia con las cuales nos enfrentamos día a día en nuestro cotidiano, en el bus, en la escuela, en nuestros trabajos, en lugares públicos, e incluso al interior de nuestros hogares, tanto en las grandes ciudades como en los municipios más alejados del país.

Por lo anterior es indispensable que Colombia cuente leyes que establezcan la creación de políticas encaminadas al fortalecimiento del sector de las artes y la cultura como eje trasversal para llegar a conseguir un país para la convivencia, la paz y la educación. La ley busca que los artistas, gestores y agentes culturales tengan un papel fundamental  dentro de la construcción de país, garantizando sus derechos laborales, dignificando su accionar y su profesión.

Adicionalmente, facilitará que las iniciativas locales y comunitarias sean robustecidas, de tal forma que su trabajo diario sea recompensado, y que tengan la capacidad de lograr una real transformación de territorio, permitiendo al mismo tiempo el fortalecimiento de un Estado descentralizado, en donde la “comunidad” sea responsable de su propio desarrollo.

En este orden de ideas, buscamos abrirle el espacio a la cultura y a las artes como ejes transformadores de la cultura de la violencia, estableciendo líneas específicas que permitan activar la “economía cultural”, fortalecer el sector, darle la posibilidad de surgir a la creación y la innovación, dignificar la labor del artista y el gestor cultural, pero sobre todo, darle cabida a la cultura y las artes dentro del desarrollo económico, social, educativo y político de Colombia.