miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-07-23 07:36

A bailar Polca pues

Por Jaime Alberto Arrubla Paucar

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 23 de 2015

El H. Concejo  de la hermosa Cartagena se encuentra a punto  de expedir una reglamentación que seguramente dará  para muchas reflexiones en nuestro país.   Se trata  de prohibir que menores y adultos bailen “sexualmente” ritmos como la champeta y el reguetón.   Además,  se establecerán sanciones para los adultos que bailen “sexualmente” delante de menores,  las que pueden consistir en capacitaciones obligatorias y hasta en multas pecuniarias.     La sustentación del Concejal ponente  es de naturaleza  variopinta,  que  va  desde lo jurídico,  como la prohibición  en el Código de Policía para actos sexuales en sitios públicos,  pasando por  lo sociológico, cuando advierte que en Cartagena, a través de distintos ritmos musicales, se les despierta a los jóvenes tempranamente a la erotización;  pero advirtiendo que los niños siempre van a poder bailar, pero como niños.   Señalando que los hechos donde   las niñas son  violentadas sexualmente o embarazadas, se pueden deber a que empezaron muy temprano bailando como adultas.  También advierte el ponente de la iniciativa que  debería existir  una regulación para la radio colombiana, para que las canciones de alto contenido sexual  se pasen en horario nocturno.

¡Que diría el jurista Kelsen ante las reglamentaciones que ahora ocupan  al H. Concejo de La Heroica, ante su firme advertencia de que la moral  es el Triángulo de las Bermudas del Derecho!.   La  cosa no va a estar fácil para distinguir entre  la sensualidad en las danzas y la sexualidad de los bailes;  van a quedar prohibidos  de tajo el “bolero amacizado” y el “merengue apambichao”, para no  hablar de la cumbia o el mapalé;   en este último el Concejo sería reincidente pues ya lo habría prohibido en 1921 rememorando los beneficios de la Santa Inquisición.     Y seguramente que ese poder reglamentario se contagia hacia otros lares  como el Viejo Caldas o Antioquia  y correrá seguramente la misma suerte el tango en la mayoría de sus pasos, que en adelante solo se va a poder bailar suelto por Acuerdo.     Ahora aquello de que “mejor bailemos abierto”, ya no será por miedo a que me mira mi suegra, ya no tan vilipendiadas,  sino a la multa que puede venirse  peor, que si se conduce el vehículo borracho.    Debería aprovechar la Honorable  Corporación y de una vez impulsar los que podrían llamarse bailes púdicos,    de pronto  lo que  arroja culturalmente el Caribe no es correcto y habría que acudir  a importar danzas europeas.    Un buena orden del Concejo sería decirle a los muchachos que deben bailar  polca o kasachok,  danzas que les garantizan un despertar tardío a la sexualidad.

Que lamentable que este sea el tema  que ocupe a los ediles de Cartagena, ciudad que merece mejores defensores de su cultura caribeña que todos disfrutamos y queremos.   De pronto sacarle tiempo a unas buenas reflexiones  sobre cómo mejorar la educación de los jóvenes sea más fructífero, que el experimento inútil para dilatar   su despertar a la sexualidad.