viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-25 11:06

5 años

Me acuerdo como si fuera ayer. Hace 5 años tenía la típica vida de un joven egresado de la Universidad de Los Andes trabajando en una empresa exitosa en la 82 con 15.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 25 de 2014

Siempre estuve al tanto de estudios y noticias relacionadas con los temas de actualidad nacional en los que me basaba para criticar sin mesura a los Presidentes, Alcaldes, Gobernadores y cuanto funcionario público se viera inmerso en un escándalo con “Julito” en La W o Arismendi en Caracol. Qué fácil era sentarse en la zona rosa de Bogotá a plantear soluciones sencillas a los problemas del Gobierno y calificar de bandidos o ineficientes a quienes trabajaban en él.

Me acuerdo como si fuera ayer cuando recibí una llamada del ex Gobernador Luis Jorge Sánchez para invitarme a ser parte de su equipo de trabajo como Jefe de la Oficina de Competitividad. Confieso que mi primera respuesta fue negativa. Se oyen tantas cosas del sector público que al final uno termina asustado con los sueldos bajos, la Contraloría, la Procuraduría, los chicharrones de contratación y el sin número de decretos y leyes que hay que aprenderse para no terminar preso. Afortunadamente visité al Huila esa Semana Santa, el ex Gobernador me hizo nuevamente la propuesta y no pude decir que no.

Ahí empezó mi paso “momentáneo” por el sector público y no me alcanzaría este espacio para contarles lo increíble que ha sido mi experiencia durante estos cinco años en el Estado. Miles de problemas y obstáculos encontré, pero fueron más las lecciones de vida que adquirí. El aterrizaje con la realidad fue inmediato: “Doctor, eso no se puede hacer según el Decreto tal, la Ley tal y el control de advertencia tal”; “Doctor, no alcanza el presupuesto”; “Doctor, llegó otro derecho de petición para contestar antes de mañana”. Conocí funcionarios malos pero otros realmente buenos que trabajan con el corazón y las uñas. Entendí que a muchos del sector privado les encanta la corrupción y que más de la mitad de los políticos financian sus campañas a punta de favores. Me enorgullezco que mis amigos digan, en tono de burla, que no les pude hacer un favor desde el Estado, que no repartí ni un contratico, que no recibí botellas de whiskey a contratistas y que no recibí hojas de vida para ayudar a alguien que estaba jodido.      

Así como en la Gobernación del Huila pude conocer la mística detrás de cada municipio, en el Gobierno Nacional encontré y entendí cómo se toman las decisiones que salen en los medios, muchas impopulares y otras que parecen absurdas pero que así lo ordena la Ley. Me entristece que la gente tenga el mismo miedo que yo le tenía al sector público y que hoy, trabajar para el Estado no sea una opción para muchos. Me acuerdo como si fuera ayer cuando tomé esta decisión de dejar de criticar y comprometerme de verdad con algo más allá del salario. Hoy, al escribir mi carta de renuncia tras cumplir 5 años en el Estado, tengo triste el corazón pero con la firme convicción que volveré.