viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-24 09:32

32 angelitos muertos producto de la irresponsabilidad

Mientras escribo estas líneas, los medios, los comentarios, los análisis y las noticias nacionales e internacionales no cesan de presentarse.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 24 de 2014

Pero, sobre todo, el sufrimiento, el dolor, la angustia, y la impotencia de familiares, vecinos y allegados persiste en cada minuto de esta semana.  Y no es para más, la pena tiene que ser terrible para padres y familiares cercanos.

Colombia entera se solidariza con ellos, se sorprende, y se confunde también.  ¿Cómo es posible que pase este tipo de accidentes ante la mirada e impotencia de todos? Aunque ya no se puede hacer nada para remediar la tragedia, que a mi parecer es la más grande que sacude a Colombia este año, sí es urgente revisar quiénes deben asumir la responsabilidad de este drama.

Vale analizar,  inicialmente, en qué nivel de responsabilidad están los padres de los niños que autorizaron que sus hijos viajaran en ese bus, se tomaron la molestia de ir hasta el sitio y detallar las condiciones del aparato en el que se transportarían sus hijos?  O simplemente, dieron su aval basados en el antecedente de que ya se habían hecho viajes en ese mismo bus y no había sucedido nada?  Ahora bien, dieron su autorización de manera verbal, escrita o no verbal (señas, gestos, guiños, etc.) a las directivas de la institución educativa?

Ahora bien, en cuanto a las directivas y su papel de ordenadoras y organizadoras de la actividad, cumplieron a cabalidad lo relacionado con verificar las condiciones de la contratación del transporte (si es que hubo contratación verbal o escrita) llámese situación y estado del autobús comprobada con los documentos oficiales pertinentes?   Unido a ello, se comprobó que quien iba a conducir el vehículo era un conductor con licencia vigente, o no lo era como en realidad sucedió?   Los profesores, por su lado, se cercioraron al respecto, se preocuparon por esta situación o simplemente se subieron al bus con la misma inocencia de los pequeños?

Y en cuanto al dueño del automotor, acaso tiene su vehículo a expensas de que cualquier persona pueda tomar las llaves y llevárselo, de acuerdo con su versión de que no lo prestó para realizar este transporte?  Qué responsabilidad o no puede tener como propietario del bus?  Se está analizado esta situación o sencillamente por no haber alquilado o proporcionado su vehículo está exento de toda culpa?

¿Dónde está la labor de la oficina de tránsito de esa municipalidad? ¿Dónde está la función que debe cumplir la alcaldía como ente gobernante y jerárquico del tránsito en Fundación?  Aunque el cuerpo de bomberos del municipio no hubiera podido hacer nada (aunque nunca se sabe, es posible que sí), por qué está inoperante, por qué su bus está deteriorado, por qué la displicencia, acaso estaban esperando que sucediera algo para tomar cartas en el asunto?  ¿Por qué el desinterés de la policía, la defensa civil, la iglesia, la personería, las juntas de acción comunal, los jóvenes, la clase dirigente, la academia, el comercio, y otros, frente al hecho de no tener un cuerpo de bomberos activo?

¿Cuál es el compromiso del departamento del Magdalena con sus municipios, en este caso con Fundación?  ¿Por qué no se ha hecho algo para superar la crisis de su cuerpo de bomberos? ¿Cuál es el tipo de vínculo y trabajo colaborativo que ejerce la secretaría de gobierno departamental con sus municipios?  ¿Qué papel deben cumplir, en este caso, oficinas como planeación, defensoría del pueblo, comisionado de paz, desarrollo comunitario, y otras?.

Y aquí también tiene su responsabilidad el Estado.  El Estado está integrado por una población, por un territorio y por una soberanía.  El olvido y desgano de un Estado estático e inoperante constituyen también un factor importante en la responsabilidad de lo sucedido?  Por supuesto que sí. 

Mi hijo, de 13 años, lo sentenció de la siguiente manera: “Pues es una irresponsabilidad que dejen que el conductor conduzca ese autobús casi desbaratado. Lo más bonito de eso, que me iluminó el alma, fue que los mayores pudieron sacar a sus hermanos pequeños; y lo más triste, fue que los otros no pudieron salir y, al ver que el fuego los rodeaba, decidieron abrazarse y morir abrazados, además de que también es muy triste ver el dolor de todas esas familias y vecinos cercanos.  Ojalá que lo que sucedido no vuelva a pasar nunca jamás”.