viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-04 10:13

30 años De encubrimiento

El pasado 30 de abril que se conmemoraron 30 años del asesinato del ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla,

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 04 de 2014

Los medios todos a una titularon y hablaron de total impunidad en el magnicidio, como que tuvo que ser declarado para vergüenza de la Justicia en crimen de lesa humanidad para impedir que prescribiera, que es el mejor pasaporte a la impunidad definitiva en este país de magnicidios nunca esclarecidos desde el asesinato del mariscal Sucre. No hay nada nuevo entonces en el caso Lara Bonilla ni lo habrá  para esclarecer el crimen, y más que impunidad lo que ha existido es encubrimiento por parte del establecimiento, pues los colombianos sabemos quiénes fueron los autores materiales e intelectuales pertenecientes a la alianza siniestra de narcotraficantes y políticos empeñados en refundar la patria, como quedó comprobado después cuando llegamos a elegir presidentes financiados por los carteles de la droga y de la parapolítica.

Basta con recordar en este país sin memoria la celada infame de que fue víctima el ministro Lara Bonilla por parte de un grupo político a cuya cabeza se encontraba el convicto Alberto Santofimio Botero, ícono del establecimiento político permeado hasta los tuétanos por el narcotráfico y el paramilitarismo del Magdalena Medio para identificar plenamente a los autores intelectuales, unos muertos después de 30 años, pero otros bien vivos y figurando políticamente, sin que al establecimiento le interese como ha ocurrido con los otros magnicidios que se administre justicia. Son los mismos pájaros impunes que le tiraron a la escopeta que representaba el ministro Lara para tratar de matarlo moralmente como él mismo lo denunciara en agosto de 1983, sabedores estas aves carroñeras  de que había que acabar como fuera al más denodado enemigo que amenazaba el proclive reinado de narcotraficantes y políticos.

De ahí que el llamado que hiciera  Rodrigo Lara Restrepo  para que el crimen de su padre no quede impune, es un llamado estéril que debe convertirse en una denuncia pública contra el establecimiento que debería llegar hasta organismos internacionales de justicia al ser declarado como de lesa humanidad,  en el convencimiento pleno de que aquí en Colombia campeón mundial en crímenes impunes, especialmente en magnicidios, no existe posibilidad alguna de que el Estado que sigue contaminado de las lacras que denunciara Lara Bonilla, le interese que cese la impunidad criminal.

Hay que recordar igualmente que el inmolado ministro de Justicia para colmo de males de su desgracia  en su cruzada por la decencia política en este puto país de políticos corruptos y narcotraficantes sobre el cual con razón ya no quería saber nada García Márquez, fue llamado a indagatoria por un juez prevaricador que se coludió con sus asesinos siendo abucheado por la misma Justicia, que como parte del podrido establecimiento que tenemos, lejos de acabar con la impunidad lo que ha hecho es encubrir a los autores intelectuales del crimen que no será esclarecido como todos los demás magnicidios en que ha participado y que registra nuestra violenta y oscura historia de “manos negras” asesinas.