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Amadeo González Triviño
El centro del Departamento del Huila, ha de volver su mirada hacia la población de Garzón, con ocasión de los 234 años de su fundación, una efemérides que nos rescata y nos da la independencia de lo que fuera Garzoncito y el Centro Poblado de la Jagua, pueblos estos que nos antecedieron en la conformación de lo que hoy es nuestro municipio.
Para quienes no conservan un vivo recuerdo de nuestro pasado, hemos de recordarles que la Jagua desde mediados del siglo XVI, esto es para 1540, fue conocido como un lugar de concentración y adoctrinamiento indígena además de que era el lugar donde brujos y hechiceros se concentraban para auscultar y compartir todos los avances y descubrimientos sobre conjuros y formas de hechicería conocidos por entonces, y que hoy hacen parte de la herencia turística de ésta zona geográfica nacional.
Cuando el país se debate entre la corrupción y la complacencia de la impunidad, la injusticia, la incultura y la falta de respeto por el otro, y cuando todos nos preparabamos para una paz estable y duradera, como nos lo anticipara equivocadamente con los Acuerdos de la Habana, y la muerte de los líderes y defensores de los Derechos Humanos continúa su racha desestabilizadora en nuestra sociedad, es cuando con ésta efemérides queremos convocar a los garzoneños al rescate de una tradición e idiosincrasia que permita la depuración de nuestras costumbres y nos direccione en la solidaridad y la convivencia pacífica.
El Gobierno Departamental, con la Educación como modelo de desarrollo y de gobernabilidad y la posibilidad de que Garzón vuelva a ser de todos, es cuando tenemos que comenzar por advertir que con el suicidio que ha cobrado vigencia y validez en nuestra juventud, no vamos a generar progreso o desarrollo social, pese al desastre de que hemos sido víctimas con ocasión de la construcción de la Represa del Quimbo, del desplazamiento de sus gentes y por la forma complaciente como la clase política que nos direcciona, mancilla el honor y la dignidad de las clases populares con su paso por el Congreso de la República.
Es menester que a partir de una gestión cultural coherente, la educación y la forma de vida de nuestras gentes, vuelva por los principios rectores de humanidad y trato digno, que se rescate entre nuestras gentes la confraternidad como elemento esencial de la convivencia, donde podamos volver los ojos hacia el otro, con sentido de solidaridad y de apoyo, no sobre principios religiosos o posturas de apariencia de una cultura que no se tiene, sino sobre la base del fortalecimiento de lazos que permitan la coherencia social en la construcción de un modelo de vida justo, equitativo y adecuado para nuestras próximas generaciones.
El señor Alcalde y por consiguiente su equipo de gobierno, debe proyectar elementos estructurales de contenido social, donde la participación de las comunidades sea la base de un liderazgo en el que sin intermediarios de la contratación pública, sin coimas o prebendas o mermeladas, se haga uso adecuado, racional y equilibrado de los recursos que puedan obtenerse para la satisfacción de las necesidades primarias de nuestra población.
Es menester que se lideren procesos formativos a todos los niveles, que se concentren los esfuerzos por superar y eliminar de la Administración Pública, esos funcionarios que llevan en sus entrañas los vicios de la burocracia y de la politiquería y que no ejercen directamente sus funciones, por ignorancia o por desconocimiento de la función que les corresponden y se prestan a hacer y decidir conforme a las consejas que otros les imponen, coartando su derecho a la libertad en la toma de decisiones cuando de la representación institucional les corresponde.
Esperamos que llegue ese día en el que Garzón tenga las puertas abiertas sin perseguir a lo nuestro, permita el florecimiento económico con la inversión extranjera o de otras regiones, pero con precios competitivos y donde no se abuse de un provincialismo exacerbado como el que hasta el momento hemos vivido para quedarnos anquilosados en el pasado, y permita que salgamos adelante como un pueblo en desarrollo y no como provincia clerical, atrasada y conservada en mitos y leyendas que no nos corresponden.
