domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-26 10:17

“Paz si y Santos no”

Carlos Tobar

Escrito por: Carlos Tobar
 | julio 26 de 2016

Definida, por la Corte Constitucional, la viabilidad del plebiscito que debe refrendar los acuerdos de paz entre el gobierno y las Farc, han surgido tres posiciones frente al mismo que el senador Jorge Robledo ha resumido muy bien así: 1) Paz si y Santos si 2) Paz no y Santos no y, 3) Paz si y Santos no. Expliquémoslo: la primera opción es la del santismo de todos los pelambres que ha convertido el apoyo al plebiscito como una validación de los acuerdo de paz, a la vez que quiere presentarlo como un apoyo a las políticas del gobierno de Santos; la segunda opción es la del uribismo que está por torpedear los acuerdos de paz con el sofisma de “paz sin impunidad” y que, además, quiere convertir el voto por el plebiscito como una censura a casi todo lo que representa el gobierno de Santos; y la tercera opción es la de quienes no somos ni santistas ni uribistas, que creemos que el proceso de paz es no solo una necesidad en un país que ha estado agobiado por todo tipo de violencias, al que quitarle una fuente de sufrimiento y dolor es una ganancia indudable para recuperar parte de la tranquilidad cotidiana, si no que, además, no compartimos las políticas contra el pueblo y la nación del gobierno de Santos.

Comprender estas diferencias es importante porque desde los dos bandos en que está dividida la oligarquía (el santismo y el uribismo), han querido encasillar a la brava en esa disputa a toda la nación colombiana. O estamos con Santos o estamos con Uribe. Ejemplo de esto es la caricatura del maestro Osuna en El Espectador, que muestra a Santos y Robledo cargando un pendón por el Sí. Una falsa disyuntiva que trata de ocultar que los problemas de los colombianos son otros; nuestras dificultades obedecen más a las políticas de libre comercio que están destrozando el aparato productivo interno (empresas y fuentes de trabajo), en las que uribistas y santistas están de acuerdo. O ya olvidamos que la ley 100 de salud la impusieron y defienden ¿tanto los unos como los otros? O la reducción de los recursos para educación y su consecuente privatización ¿no es política santista y uribista? O el Banco Central que privilegia el control de la inflación y los altos intereses de los créditos, negocio central del capital financiero, ¿no lo manejan santistas y uribistas? O el costo impagable de la gasolina y los combustibles y los energéticos, ¿no lo impusieron santistas y uribistas?

Que la paz con las Farc y las guerrillas es una necesidad lo entiende cualquier ciudadano, porque al desarmarlas se sustrae una fuente de violencia, como ya dijimos, hecho que nos hará ganar en la sensación de tranquilidad y, además, porque desaparece la falsa contradicción entre la lucha armada y el gobierno, que ha permitido que personajes como Uribe, resuelva todas las discusiones del país con el argumento de que “es culpa de la Far”. Desaparecidas estas, si llueve o no, si sube la gasolina, si bajan los salarios, si suben los impuestos, etc., serán problemas que se discutirán por sus causas y no por sus apariencias.