martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-12-23 09:47

“No hubo sitio en la posada”

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | diciembre 23 de 2015

 

¡Qué tristeza! El Hijo de Dios no encontró un lugar para nacer en la ciudad de los hombres. ¡Qué ironía!, ¡cómo es el hombre de huraño en todas las épocas! El hombre vive tan ocupado en sus negocios, que no tiene un puesto para Dios. La sociedad de consumo lo absorbe. Las tiendas comerciales inundan los hogares con ocasión de la navidad. Pero ya ni siquiera se dice: ¡Feliz navidad!; el cumpleañero está ausente, se nos ha venido introduciendo el saludo: ¡Felices fiestas! El nombre de Jesús no aparece y, lo más grave, nos parece normal. El coloso del Norte se ha involucrado tanto en los hogares que en el imaginario colectivo, la navidad es una fiesta de regalos, luces, postales, comilonas, mucha bebida; pero Dios no está siendo festejado. Hasta el pesebre –tradición muy latina-, va siendo suplantado por el “Papá Noel” o, “Santa Claus”; éste último es un injerto de los pueblos sajones. ¿Dónde está el Niño Dios? Habrá que decir con San Lucas: “No hubo sitio en la posada”.

Vayamos a los profetas mesiánicos, especialmente Isaías para encontrar al verdadero Mesías. En todas las épocas han aparecido mesías-salvadores; todos han dejado frustrados a los hombres. Sólo el MESÍAS, el Hijo de Dios hecho hombre y nacido en una pesebrera, es el verdadero Mesías. La soberbia humana quiere ver grandezas. El Hijo de Dios, nace en una pesebrera. ¡Qué ejemplo! Nace en la alegría de una familia. Una familia que no tiene nada, pero lo tiene todo: EL AMOR. Lo que falta en la ciudad de los hombres. El profeta Isaías en forma poética vislumbraba la época mesiánica. Soñaba, ¿cómo será cuando venga el Mesías? “Las espadas se volverán azadones y las lanzas podaderas”. Sí, de instrumentos de guerra en instrumento de paz. El trabajo productivo generará la paz. Un pueblo que no trabaja vive en la ociosidad y la ociosidad es la madre de todos los vicios. El “dolce far niente” (el dulce hacer nada), es uno de los mayores generadores de violencia. Sigamos con el mesiánico Isaías. Cuando venga el Mesías: “El lobo y el cordero serán vecinos, el leopardo se echará con el cabrito; el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá” 11, 6. Cuando se desarmen los corazones, habrá paz; cuando haya justicia, habrá paz. El Mesías tendrá como ceñidor la justicia. El salmista nos dice: “La justicia y la paz se besan” Sal 85. La paz que todos los colombianos anhelamos, sólo llegará cuando haya justicia. La paz sin la justicia es retórica barata; la paz sin la justicia es un sofisma de distracción. No hablemos de paz, si no tenemos relaciones de justicia con los demás. Mientras se excluya al otro, no habrá paz. El Mesías viene a romper todos los antagonismos y rivalidades. Cuidado con instrumentalizar la paz para fines personales o como trofeo partidista.

Sigue Isaías, cuando venga el Mesías: “El desierto se convertirá en un vergel,  se inundará de aguas; la tierra abrasada se trocará en estanque” Is 35. ¡Qué hermosura de poesía la del profeta Isaías!  Que Dios los bendiga, ¡FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!