lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-11 09:01

¡Se cansa uno…!

Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 11 de 2016

Ante la noticia de las veinte mujeres asesinadas en Cali en lo que va del año y las más de ochenta “dadas de baja” el año pasado, las autoridades y los integrantes de la tribu, ya deberíamos haber aterrizado. Y es Adalgiza Charria, activista de la Fundación Mujeres, Arte y Vida (Mavi), quien pone el dedo en la llaga: “Se debe esclarecer no solo si se trata de feminicidios sino por qué estas mujeres fueron asesinadas”.

Ahí está el detalle, como dijo Cantinflas. ¿Por qué el Adán moderno, tan  aséptico, doctorado y magisteriado, tiene a bien halagar a su Eva de turno con estos viajes de vacaciones definitivas donde  no  escatima ni gastos ni asiduidad?

Esa historia, en la cual serpientes seductoras y costillares masculinos a prueba de anestesia danzan entre  jugosas pomas y trompetas apocalípticas, marcó para nosotros, los nativos de estos rumbos, la satanización femenina. Somos mundo, demonio y carne en un solo paquete. Ni aguas lustrales ni hornos de última generación, bastarían para purificarnos. La plaga debe ser eliminada y al mismo tiempo mantenida en un tire y afloje de agresiones y arrepentimientos sucesivos.  Éste es un plato adobado con generosas dosis de coprolalia, golpes a veces mortales y otros aderezos que darán como resultado un acierto gastronómico degustado con placer por el exigente paladar masculino.

Encasilladas como criaturas débiles (aunque las más desconcertantes demostraciones de reciedumbre física y moral sean de uso   femenino), torpes (no obstante haber detectado el punto exacto para balancearnos sin caer de la cuerda floja),  graduadas suma cum laude en el manejo de la soledad y temidas hasta lo insólito por los poderes solo de fachada, hoy, cuando empezamos a asomar la cabeza, la contraparte muestra los dientes mediante  demostraciones de barbarie supuestamente abolidas.

Es tan profundo el herraje, que tal vez no hemos percibido  lo grave de la situación. ¿Cómo así que un ser humano, con lo que significa este calificativo, pretenda ser aherrojado de manera vitalicia por lo más primitivo del instinto? ¿Cómo osan profanar la moral (no la ética que es otra cosa), como un comodín para justificar lo que a la luz de la evolución humana, es injustificable? Elemental mi querida Adalgiza: son eones de depredación impune donde solo la fuerza bruta se hace a la mar.

Veo a los señores presidentes reunidos con sus colegas en sínodos parlanchines y un poco más abajo, en la escala de la demencia peligrosa por justificada, a los demás administradores de lo divino y lo humano. Parecen alienígenas recién llegados a este planeta donde todo narcisismo tiene cabida. ¿Feminicidio? ¿De dónde viene la palabreja? ¿De las canteras helénicas? No respetable doctor, viene de la sordera humana y de su inexplicable resistencia en acudir al especialista.