¡Sí a la patria!
Orlando Parga Rivas
Hoy, día de la Fiesta Patria del 20 de Julio, cuando Colombia celebra un aniversario más del primer grito de independencia como colonia de la corona española, y luego que la Corte Constitucional, aprobara el plebiscito como mecanismo de refrendación ciudadana de los acuerdos logrados en La Habana y poner fin al conflicto armado.
La naturaleza humana es la búsqueda de lo positivo, la superación de los obstáculos o dificultades, el querer mejorar la calidad de vida, aumentar, sumar y crecer. Pero en vano resultará todo esfuerzo que haga un gobierno y sus instituciones por alcanzar mejores estándares de convivencia social, desarrollo, progreso y buen vivir, si la mayoría de sus ciudadanos mantienen pensamientos negativos, sentimientos de contrariedad, miradas discordantes y actitudes pesimistas frente a todas las cosas.
Reconozco la labor de nuestra Fuerza Pública, desde el Ejército Libertador, en la salvaguarda de nuestra libertad, democracia, vida, derechos y bienes; pero también la de muchos hombres y mujeres que lo dan todo por buscar la paz pública. Esas personas positivas siempre van derechas y andan con pasos grandes y firmes. Tienen un horizonte claro.
Ser positivo no significa asentir a todo aún cuando estamos en desacuerdo o tenemos objeciones, ni que en Colombia no pasen cosas malas o que vivamos en un paraíso donde reina el amor y la ternura, sino ser proactivos, constructivos, asertivos en la construcción del perdón, la reconciliación y la paz: pasar de la protesta a la propuesta. Yo soy capaz de ser mejor y lograr éxito en mis metas positivas para la nueva Colombia. No hay edad para el cambio, ya hemos sufrido bastante y los estudios de investigación lo han demostrado.
Existen dos polos que nunca se unirán. El SÍ y el NO, el uno suma, el otro resta. Negativo es restar y positivo es sumar. Las personas negativas se detienen a mirar el pasado con los espejos pequeños retrovisores, mientras el positivo mira la realidad desde el vidrio panorámico que observa y la proyecta. El pasado ya no se puede cambiar, pero el presente es el determinante de los que construiremos y dejaremos al futuro.
Hay personas negativas o pesimistas en Colombia que tienden a ver y a evaluar las situaciones desfavorables, basándose en malas experiencias o acontecimientos. Reconozco que en épocas anteriores hemos sufrido por los malos acuerdos pero precisamente de esos resultados resurgiremos.
Como lo pregonaba años atrás el Padre Rafael García-Herreros, “Colombia necesita la implantación de una actitud de paz, de fraternidad, de respeto al hombre, de amor al hombre, de servicio al hombre. Colombia, uno de los mejores países del mundo, necesita rehacerse con un gran sentimiento de servicio y de amor fraternal. El Ejército debe pacificar el país; enseñar, por todos los caminos, los principios de la paz y de la fraternidad. Son suficientes para hacerlo.”
“Esta actitud de optimismo debe ser nuestra nueva actitud cristiana. No es cristiano que estemos quebrantando totalmente la esperanza de Colombia, no es cristiano que desmoralicemos y desalentemos a nuestros dirigentes, por más que hagan en favor del país.”
Debemos reparar el daño que hemos hecho en este sentido. Este acto debe surgir de la laguna de sangre humana en que ha estado sumergida Colombia, hacia una actitud de perdón, de recuperación, de restablecimiento general de la paz
Hay una idea que nunca se repite suficientemente: debemos dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos. Hacer algo con nuestras propias manos, construir algo con nuestra propia inteligencia, con nuestro propio corazón en favor del mundo.
¿No sería posible que introdujéramos en Colombia el optimismo, lo positivo y no vivir perpetuamente en lo negativo, en lo inquietante? Quiere mirar lo bueno, quiere mirar lo positivo, quiere estimular todo esfuerzo valioso en favor de Colombia, prefiere pasar por ingenuo a pasar por destructor, quiere felicitar los espléndidos esfuerzos para construir la unidad y la paz. Sea optimista y vote sí al plebiscito por la patria.
