sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-03-13 09:11

¡Renuncie descarado!

Alvaro Hernán Prada

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 13 de 2017

Ante recurrentes escándalos,  escuchamos del pueblo  pedir la renuncia del mandatario. Para fortuna de los colombianos, el proceso de Odebrechet  se lleva paralelamente en varios países, entre ellos Estados Unidos y Brasil. Cada semana nos arroja más datos sobre la relación de sobornos entre esta firma y Santos. Juhampa recibió 400.000 dólares en la campaña de 2010, que fueron asignados al pago de unos afiches en Panamá. Lo más sospechoso, es que una vez más Roberto Prieto está involucrado, pues fueron él y Juan Mesa quienes recibieron los recursos, a través de la Fundación Buen Gobierno que ahora lidera Martín Santos.

Al parecer Prieto es un experto desviando dineros. No es coincidencia que también haya estado involucrado con su empresa Radiodifusores Unidos S. A. en el proceso 8.000, exactamente de la misma forma que hace con Marketmedios. Esto genera dudas sobre las empresas de Prieto, pues podrían ser solamente una fachada para intermediar con los inversores de las campañas, logrando sobornos, irregularidades y corrupción, un lavadero.  También tuvo que ver en el caso de JJ Rendón y los 12 millones de dólares  del narcotráfico. Ser el mediador de un dictador con complejo de mafioso, corrompiendo a quienes están en las instituciones como Santos, además de un gran negocio, le garantiza  impunidad. Ejemplos como Castro en Cuba o Maduro en Venezuela, ya fueron superados por su amigo en nuestra Patria.

Este caso de Odebrecht nos arroja una cifra casi semanal. Primero fue la confesión de Otto Bula de haber entregado 1 millón de dólares del dinero enviado para pagar la adición ilegal en la ruta del sol II, al gerente de la campaña reeleccionista, luego 1 millón de dólares a la agencia de publicidad Sancho, para contribuir a la misma campaña y ahora nos deja claro que la contribución viene de tiempo atrás. El cínico presidente sale por medios afirmando que a Odebrecht le fue mal en su gobierno. Nadie le cree nada al mitómano, pero menos le vamos a creer que a la firma le fue mal mientras sus amigos se llenaron de plata. Solo basta recordar la adición  de 900 mil millones de forma ilegal, el contrato a Navelena por 2.5 billones y el crédito del banco agrario por 120 mil millones a intereses muchos más bajo de lo que presta a nuestros campesinos, para advertir que su mentira es tan grande como su corrupción.

Un escándalo de esa magnitud le habría costado la presidencia a cualquier gobernante en el mundo, pero Santos ha cooptado las ramas del poder y su descaro, capacidad para hacer montajes y crear cortinas de distracción, parecen estimularlo.

Recordemos el caso del expresidente de Guatemala, quien renunció por un escándalo de corrupción. Los cargos fueron defraudación aduanera, cohecho pasivo y asociación ilícita. Pérez Molina dijo: "con la convicción de hacer lo correcto, me dirijo a usted y al honorable Congreso de la República para presentar mi renuncia al Cargo de Presidente de la República de Guatemala". Una lección para Santos, que debería dignificar a los colombianos renunciando. Por el contrario está empeñado en un entregarle el poder a un gobierno de transición que le asegure a las farc su cumplimiento. Así sea temporalmente.

Nos corresponde presionarlo el 1 de abril. Solicitar que investiguen las personas naturales o jurídicas que han servido de trampolín para cometer sus delitos, entre ellas la Fundación Buen Gobierno. No permitamos que la corrupción continúe en la impunidad o vamos a terminar siendo otro narcoestado como Venezuela.