¡Que montón de plata!
Hay dos temas que tratados con sinceridad por el gobierno y el congreso disminuirían la corrupción “a sus justas proporciones”.
Se ahorrarían $ 9.000.000.000.000.- -¡nueve billones de pesos! que en la actualidad terminan en los bolsillos de los funcionarios y de los miembros de los cuerpos colegiados. Esta fabulosa cifra utilizada honradamente alcanzaría para construir todos los colegios que ahora se necesitan en el justo y conveniente programa de la doble jornada en las escuelas y colegios oficiales, propuesto por el candidato Oscar Iván Zuluaga y adoptado por Santos. Con un decreto -¡un solo decreto!- presidencial de una sola página que acabe con las adjudicaciones de los contratos “a dedo” y que ordene licitaciones y cotizaciones para todas las compras y obras del sector público, se acaban las componendas, coimas y serruchos que han dado lugar a todos los carruseles descubiertos y a los que faltan por descubrir….. si es que algún día se descubren. Esta cifra no es de mi invención. Fue publicada hace un año en un estudio elaborado por la Procuraduría y confirmado por otras dependencias del gobierno. Hay algunas organizaciones privadas, conocedoras de la materia, que aprecian en una suma mayor este desangre del presupuesto de los colombianos. Como complemento de este mágico decreto, que estamos esperando de Juan Manuel Santos desde que ofreció en la campaña de su primer período presidencial una lucha frontal y decidida contra la corrupción, deben ponerse en ejecución pliegos de cargo únicos -¡inmodificables!- que no se presten a las consabidas acomodaciones que permiten direccionar los contratos al adjudicatario “elegido” de antemano. El segundo tema tiene que ver con la reforma política publicada ayer por los periódicos y presentada al Congreso por el gobierno. Aplaudo de antemano la propuesta de eliminar la reelección presidencial y conservar el período de 4 años que viene funcionando bien desde hace mas de 100 años. Pero conservar la circunscripción nacional para mas de la mitad de los senadores no tiene razón de ser. Es la fuente mas grande de corrupción que sufrimos en la actualidad. Pretender que un aspirante a senado pueda financiar “santamente” campaña y sedes en todos los departamentos en donde crea tener votos es una ilusión. Tiene que recurrir a mecanismos indecorosos, para calificarlos benignamente. Y digo que es la fuente mas grande de corrupción porque los senadores, por la naturaleza de su representación en la sociedad, deben ser ejemplo de honradez y probidad. Y no es tampoco una buena solución aumentar el reembolso de costos de campaña que financia el presupuesto nacional. Eso es como cambiarle la envoltura al mismo dinero desperdiciado, legitimando un sistema diabólico de gastos cuyo origen puede cambiarse si regresamos a las circunscripciones departamentales. Un buen senador de talante nacional se hace en el parlamento con buenas ideas, con elocuencia y con autoridad moral y política. No se forma visitando clientelas en los pueblos. Para eso se crearon los viáticos que sirven cuando ya está en ejercicio de sus funciones y no se olvide de conocer el país y las gentes para quienes debe legislar. Ahorrémonos esa platica de los desbordados costos electorales. Nos servirá mucho para otros menesteres mas nobles y duraderos.
