¡Ojalá y no sea un paquete chileno!
Lucas Mateo Vargas Vargas
El día lunes de la semana que está por terminar nos encontramos con dos noticias relacionadas con el Transporte Público de la ciudad: por un lado, la lamentable noticia de lo ocurrido con la señora Aminta Guarnizo Llanos, quien perdió la vida al momento de descender de un microbús (colectivo) en el barrio La Inmaculada, y por el otro, lo curioso del nombramiento del nuevo gerente del Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP)
Iniciemos por lo primero: doña Aminta se convirtió en una víctima más de las imprudencias que se practican en un desordenado sistema de transporte colectivo, cuya dinámica diaria, por décadas, se ve reflejada en la llamada ‘guerra del centavo’, la no demarcación de zonas para recogida y descargada de pasajeros (paraderos, los cuales deberían ser respetado tanto por conductores como por pasajeros), una infraestructura vial insuficiente, un falso control del tiempo de los autobuses por parte de cada una de las cinco empresas que venden el servicio de transporte colectivo en la ciudad, y la falta de pericia y de respeto a la vida humana por parte de muchos conductores, tanto del servicio de transporte público como también por parte de conductores de vehículos particulares.
Ahora bien, lo curioso del nombramiento del nuevo gerente del SETP -según un artículo publicado en el portal Las 2 Orillas- es que éste no cumple con los pergaminos que ostenta tener y de los cuales se hizo alarde de meritocracia al momento del nombramiento. Lo curioso del caso, más que lo expuesto en el artículo periodístico de las 2 Orillas, es el por qué se tiene que pensar el SETP desde el centralismo representado en Bogotá, ya que las dinámicas entre la capital del país, la cual no ha logrado superar sus problemas en esta materia, y nuestra ciudad, son muy diferentes para pensarse la movilidad y el sistema de transporte masivo. Creo que para planear la ciudad nos tenemos que desprender un poco del centro y dejar de ser epígonos de gobiernos que no han servido, y esos nombramientos casi impuestos desde el centro, tienen que dejar de ser una constante.
Esperemos que en esta administración se puedan corregir errores que en materia de transporte público masivo las anteriores administraciones y en su tiempo no corrigieron o peor aún, causaron. Por el momento el nuevo gerente del SETP y la administración municipal con su secretaría de tránsito, deberían: definir paraderos y hacerlos respetar, demarcar otras vías de la ciudad como rutas de transporte colectivo para lograr descongestionar el tránsito en vías neurálgicas, ejercer controles para evitar que se usen las vías como parqueaderos y exigir a cada una de las empresas de transporte colectivo que le brinden capacitación a sus conductores, ya que éstos transportan personas y no mercancías o carga.
Ojalá doña Aminta Guarnizo Llanos no sea una anónima más en las estadísticas de accidentalidad, sino que en la memoria colectiva perdure su trágica partida para poder tomar cartas en el asunto y mejorar en esta materia a fin de evitar más hechos lamentables.
