lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-05-04 10:07

¡Imposible!

Gloria Cepeda Vargas

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 04 de 2016

Recordando las agresiones verbales que asestaron dos varones de pelo en pecho a la conferencista Carolina Sanín durante la entrega del   Premio de Periodismo Simón Bolívar  2016, me pregunto: ¿Debo hacerme cruces o practicarme el hara kiri?

No  coqueteo con el alzheimer,  las prácticas pías o  las abnegaciones  masoquistas, pero me es imposible descifrar el porqué de la laguna mental donde chapotean algunos de los  cerebros masculinos del país.

Entre los  dardos lanzados a la disertante, me deslumbra  el esgrimido por Julio César González, Matador para quienes admiran sus dotes de caricaturista; es decir, la habilidad que posee para deformar la piel y la sustancia del  personaje sin perecer en el intento y es por lo menos  incoherente que un espécimen ornado con tales galanuras, ponga en evidencia su apolillada trastienda de manera tan   impúdica. Dicen las malas lenguas que ante el temor a ser violada expuesto públicamente por la conferencista debido a las amenazas proferidas  contra ella en ese sentido, el mencionado caballero se desnudó exclamando: “Estuve a punto de ser violado por una modelo de Soho y tuve que denunciarla”.

Ante semejante demostración de originalidad, me descubro. ¡Qué talento para sugerir! ¡Qué de escarceos visionarios, de sápidos manjares! Ésta sí fue una caricatura de la sindéresis más elemental o también podríamos tomarla  como el llanto  desgarrador de un recién nacido abandonado bajo la tempestad.

Por otra parte,   las féminas deberíamos sentirnos orgullosas del océano consagratorio que nos adjudican nuestros compañeros. Somos biólogas, cocineras, enfermeras, ecónomas, amansadoras, abogadas del diablo, intermediarias del santo, mater amabilis y admirabilis. Emparentadas con el pulpo por aquello de los  muchos tentáculos, con la serpiente paradisíaca por  lo que sabemos, con el murciélago debido al radar que nos orienta en  esta noche de fábulas con categoría de verdades. Brujas de hogueras inquisitoriales, prostitutas o arcángeles en potencia, sus madres y sus hijas al unísono, tataranietas de Job y primas hermanas de Teresa de Calcuta. Hechas de piedra o de seda según el martillazo, políglotas para traducir los diversos dialectos que hierven en sus torres de Babel o mudas como ostras cuando repican duro.

Tal a retazos la crónica de esta muerte no anunciada y muy honrada por lo que me toca. Únicamente me resisto a aceptar el doctorado en siquiatría que con tanta generosidad nos endilgaron.