Olga Duque de Ospina, ante todo huilense
Por: José Antonio Gómez Hermida
Ha partido para la eternidad Olga Duque de Ospina, mujer excepcional, universal de formación, educación y visión del mundo y de la vida completamente amplia y generosa. Y así con un profundo amor, a lo suyo, el Huila y los suyos muy esclarecida y distinguida familia.
Heredó las mejores virtudes de simpatía, amabilidad de vuelo político y visión de futuro de su progenitor el doctor Max Duque Gómez. Se distinguió por su agudeza, el análisis y observación de los asuntos de Estado. Nunca perdió el norte de su papel decisivo en la vida y ante todo política en donde se desenvolvió con inteligencia, con destreza y siempre sobrado carácter.
Amiga extraordinaria, generosa y con elegancia y luz propia de los romanos, adversaria de mucho cuidado pues combatía de frente, no supo disimular nunca y escabullirse por los vericuetos de la diplomacia. Daba la cara y enfrentaba las situaciones con coraje y decisión.
A finales de los años sesenta, siendo estudiante y madre de familia y en la Universidad de Santo Tomas se graduó de abogada y ejercía a la vez, la representación a la Cámara de Representantes por Bogotá y Cundinamarca en compañía de su amiga Tony Betancur de Suárez, con quienes fundaron junto con Augusto Ramírez, Carlos Alban, Aníbal Fernández, Aide Durán de López y otros distinguidos conservadores el Movimiento Conservador de Bogotá, más atractivo para la juventud capitalina la C Azul, que dio un respiro ideológico al adormecido conservatismo colombiano.
Amiga y distanciada políticamente de doña Bertha Hernández de Ospina, su suegra que encabezaba la otra mirada del acontecer conservador con sus guardias azules. Ambas, posturas políticas férreas impulsoras de la candidatura presidencial de Misael Pastrana Borrero en los años 69 y 70.
Regresó al Huila como gobernadora siendo la primer mujer huilense en ser designada a tal distinción y responsabilidad con lo cual irrumpió en la vida política departamental con fuerza y categoría, en un medio difícil lleno de pequeñeces que supo siempre desafiar y superar.
Coincidimos y nos apoyamos, ella al Senado con Álvaro Sánchez Silva y mi persona a la Cámara de Representantes en 1978 y coayudo a la designación como gobernador de Sánchez Silva, lo que le permitió asumir con personalidad su curul de senadora.
Se le atravesaron después e impidieron que en el año 82 volver a representar los intereses del Huila que a nombre del conservatismo, quiso enarbolar.
Fundamos en 1983 a Integración Conservadora y así constituimos y construimos desde un principio un movimiento político sólido, edificante con el cual regresó al Senado con voz propia y plena autoridad política que apoyaba a la mujer y a la juventud en pleno entendimiento y armonía social y política integrando toda la geografía del departamento en todos los aspectos, en lo social, en lo cultural, en lo económico en lo político. Mujer singular, viajera incansable, estudiosa con inteligencia y con servicio público. Paz en su tumba.
