viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-23 02:09

Ojo con la estampilla prousco

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | agosto 23 de 2017

Pocas cosas une a nuestros congresistas para lograr un objetivo común como lo fue en este caso, la famosa estampilla pro Usco.

Este gravamen, aprobado mediante la ley 1814 de 2016 autoriza a la Asamblea Departamental del Huila a emitir una estampilla que ayude a financiar proyectos de mejora en la planta física de la Universidad, y además fomentar programas que eleven el nivel científico de dicha Institución.  El valor a recaudar asciende a la suma de trescientos mil millones de pesos, suma nada despreciable si tenemos en cuenta que es prácticamente el  70 % del presupuesto de la ciudad de Neiva para un año.

Es por tan magna labor legislativa, que nuestros Senadores y Representantes fueron condecorados la semana pasada por las Directivas de la USCO y cuyas imágenes no se hicieron esperar en redes sociales.

Dentro de los más sonrientes se encontraba por supuesto el Rector de la Universidad,  y es que para nadie es un secreto que la jugosa suma a recaudar, cae como un bálsamo refrescante para las finanzas de esta casa de estudios, cuya viabilidad financiera estaba en entre dicho.

Pero la estampilla no es nada nuevo, ya para 1997 mediante la ley 367 de dicho año, se había autorizado un recaudo hasta por treinta mil millones de pesos que  junto con los aportes del Gobierno Nacional, Local,  los recaudos propios, Colciencias etc., constituyen las entradas que recibe la Universidad Surcolombiana que no sobra decir, son bastantes.

¡Qué no harían las Universidades de emprendimiento privado, para contar con semejantes aportes!. Sin embargo, sin demeritar la calidad educativa que brinda la Usco, en materia de infraestructura, la plata no se ve. Salvo algunos bloques nuevos y que ya están siendo intervenidos por fallas estructurales, el mobiliario, los laboratorios, consultorios, oficinas, baños, requieren una intervención urgente.

Para eso es la mencionada estampilla dirán algunos, el quid del asunto radica en que fue precisamente este el motivo de la estampilla de 1997, no haciendo falta ser muy brillantes para darse cuenta que el dinero recaudado en ese entonces no fue invertido de la manera más eficiente ni transparente. ¿Se repetirá la historia?.

La autonomía universitaria en materia presupuestal, hace de la contratación un bastión a veces inexpugnable. Con normas propias que se apartan muchas veces de los procesos de selección contenidos en la Ley 80, aunado a un alto y jugoso presupuesto, roscas internas y una alta politización histórica, hacen de la Surcolombiana un caldo de cultivo para que la corrupción convierta el dinero recaudado en plata de bolsillo.  

Para que esto no suceda, debe existir una gran coalición veedora compuesta por la comunidad educativa, y la ciudadanía en general. En últimas, la universidad Surcolombiana es patrimonio de todos los huilenses, y estudiantes, profesionales, egresados  o no  egresados, todos queremos verla liderando los procesos investigativos y educativos de la mejor calidad.


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