Nueva advertencia de Trump
La comunidad internacional se encuentra muy preocupada por la actitud intransigente del dictador de Corea del Norte, porque ha venido desarrollando una afrenta belicosa y muy peligrosa de realizar a cabo dos pruebas atómicas y decenas de lanzamientos de misiles desde el comienzo del año pasado, en su búsqueda por desarrollar un misil capaz de enviar una ojiva nuclear al territorio continental de Estados Unidos. Desde el mes de abril, el presidente Donald Trump desplazó el grupo aeronaval del Portaviones USS Carl Vinson y su flota naval, a la península coreana, con el fin de prevenir cualquier ataque que el Líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, lance un ataque nuclear contra los intereses de los Estados Unidos en el mundo. Lo anterior ha generado una tensión diplomática entre todos los países que conforman las Naciones Unidas. Se empieza a conocer el trasfondo de la política internacional que aplicará el presidente Donald Trump durante los próximos años, contra los países que irrespetan el orden jurídico y la armonía de la paz del mundo.
Lo grave son los arrebatos del Líder Norcoreano, que se suma a la marcada intemperancia de Trump. La amenaza de lanzar un misil balístico intercontinental, que podría alcanzar al territorio estadounidense, se ha traducido en horas de insomnio para millones de seres humanos en el planeta. Muchos expertos han considerado que todavía no tienen esta clase de tecnología bélica, pero que no se puede minimizar dicha agresión militar. Esto se convertiría en un desastre de cálculos aterradores, por los efectos devastadores, en caso de que una chispa lo haga estallar. En términos de horas, los muertos de ambas Coreas y en Japón se contarían en cientos de miles y con la vulnerabilidad y el riesgo de que una confrontación de esta magnitud escalará el idioma nuclear, que las nuevas generaciones no lo han conocido en el planeta. La reacción diplomática no se ha hecho esperar. El proyecto de sanciones presentado por los Estados Unidos en las Naciones Unidas fue aprobado y prohíbe a Pyongyang enviar trabajadores al extranjero. Igualmente se priva a este régimen de recibir más de mil millones de dólares en exportaciones de carbón, pescado y mariscos. Además, el primer mandatario norteamericano expresó el día anterior que responderá con fuego y furia a Corea del Norte, porque los organismos de inteligencia han detectado que han producido una cabeza nuclear en miniatura que se puede ubicar en las ojivas de sus misiles balísticos. Estas irracionales y demenciales amenazas, que, aunados con la tensión acumulada de varias décadas, fruto de la guerra que en rigor, nunca terminó, se suman a la arrogancia probada de Donald Trump, que se convierten en un polvorín que puede estallar en cada instante.
