Nuestros artistas en el olvido
Hace 40 años se escoge octubre como el mes del artista. Los exponentes de la cultura Colombiana hoy pasan por una situación económica difícil y sus derechos no son debidamente reconocidos. He trabajado por velar por el reconocimiento de nuestros artistas, quienes con su talento nos han deleitado en tantas ocasiones. Hagamos un alto en el camino y reflexionemos sobre los duros momentos por los que pasan estas grandes personas, quienes tanto han dedicado para convertirse en exponentes de la cultura colombiana. No es posible que algunos estén viviendo en el abandono y en condiciones infrahumanas.
En 1977, las organizaciones afiliadas a la federación sindical Utrecol (Unión de Trabajadores Colombianos del Espectáculo y Comunicación) en unión con ACOTV (Asociación Colombiana de Televisión), proclamaron dicha conmemoración, se buscando que esta profesión fuera reconocida como una ocupación digna y se pretendía recoger fondos para garantizar que estos representantes de la cultura tuvieran seguridad social y una pensión, con el fin de lograr una vejez digna. Sin embargo se volvió una quimera, no se cumplen los artículos 70 y 71 de la Constitución Nacional, en los cuales se expresa claramente, los derechos para las personas que ejerzan esta profesión.
Durante mi paso por el Congreso de la República, radiqué el día de mi posesión, el proyecto de ley que buscaba crear una política pública seria y contundente, para proteger los derechos de quienes trabajan por la cultura. Estas valiosas personas merecen el acceso a una pensión digna, un derecho estipulado por la Constitución. Los artistas no pueden subvalorarse y deben tener una mejor calidad de vida cuando son adultos mayores.
Duele ver la situación que padecen los exponentes de la cultura colombiana. Ellos han dedicado su vida entera en favor de las expresiones musicales, del arte escénico, arte plástica, esculturas, composición musical, la actuación, entre otras. Lamentablemente su invaluable servicio a la cultura es ignorado y desconocido, sus aportes valiosos no son tenidos en cuenta y octubre pasa sin pena ni gloria.
Entidades como Sayco Asimpro se han dedicado a cobros de derechos de autor, pero hoy no cumplen con los propósitos para los cuales fueron creadas. Los medios de comunicación del país no hacen ninguna mención u homenaje a estas maravillosas personas que han sido exponentes del arte y el folclor. Pongámonos la mano en el corazón, buscando soluciones que contribuyan a promover una ley seria que proteja nuestros artistas colombianos que pasan tanta necesidad. No más indiferencia, colaboremos con quienes han sacado de nosotros una sonrisa con sus impecables actuaciones, buen desempeño y talento. Apoyemos Fundaciones como la del Artista Mayor, démosle una oportunidad a los artistas de vivir mejor. No permitamos que se suman en la soledad y olvido.
