No seas tan blando que te expriman
Ni tan duro que te rompan. ¡Qué sabiduría! ¿Verdad? Con esta columna, amigo lector, quiero invitarte a ser una persona equilibrada: ni tan ceca que queme al santo, ni tan lejos que no lo alumbre. El libro Santo nos dice: “Sean sencillos como las palomas, pero astutos como las serpientes”. Los latinos decían en su centenaria sabiduría: “In médium virtus est” = la virtud está en el medio.
Se debe tener sano equilibrio en todo lo dices y haces; que tus palabras estén respaldadas por tu conducta, de lo contrario eres un charlatán. Se nos dice igualmente, todo extremo es vicioso. Comer es agradable, el exceso se llama gula y mañana tienes que visitar a los médicos; beber es agradable, si te excedes, te envicias y pierdes el control de ti mismo, incluso puedes llegar a tener cirrosis hepática. El deporte es bueno y sano para la salud, pero si por el deporte, dejas tu familia, tu trabajo, tus compromisos, etc., ya no eres dueño del deporte, el deporte es dueño de ti.
Orar es importante para tener salud espiritual, que te da seguridad, pero si te excedes, resultarás desfasado social y laboralmente. Si te encargan gobernar, gobierna, busca el equilibrio entre el factor humano y factor productividad; no olvides que para exigir hay que dar, si tú no das ejemplo, ¿qué autoridad tienes para exigir? Con tus hijos sé tierno y a la par, sé firme cuando de corregir se trata; enséñales a carecer para que sepan afrontar las penurias de la vida y para comprender la debilidad de los otros.
Diferencia entre solidaridad y complicidad; aquella expresa servicio y apoyo, ésta te hace delincuente. Nunca apoyes el mal empezando por ti mismo; a quien más corriges es a quien más amas, la escuela empieza por casa. Los padres alcahuetas, le hacen mucho mal a sus hijos, dejarán hijos enclenques y de voluntad volátil que no serán capaces de afrontar los problemas de la vida. Una autoridad permisiva le hace mucho mal a la sociedad, a los gobernados. Los gobiernos débiles son el presagio de una dictadura y de una tiranía. En donde no hay autoridad reina el gobierno del más fuerte.
En tus relaciones comprende la debilidad del otro y no seas perfeccionista, recuerda que nadie es perfecto, somos perfectibles. Comprende los errores de los demás para que comprendan también los tuyos. Exígete, pero sé realista, reconoce tus límites, no eres el sabelotodo ni el inmaculado. Aprende a convivir, en la vida tienes que tragarte muchos sapos, pero cuidado, no te vayas a atragantar.
Debes saber descubrir tus límites, tú no eres omnipotente, eres más frágil que un pétalo de rosa, no seas engreído, tú eres una criatura del universo que necesitas de los demás; tú no eres más grande porque te ensalcen, ni menos porque te vituperen. Sé estable, que los triunfos no te endiosen ni las derrotas te depriman; debes saber manejar los éxitos, es más grande el hombre cuando se muestra pequeño en los triunfos. Debes saber perdonar para reemprender la marcha. Da el paso, de lo bueno a lo mejor.
Obispo de Neiva
