lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-18 02:41

No se vislumbra una solución

Escrito por: Editorial | julio 18 de 2019

 

Desde esta casa editorial, hemos sido reiterativos, que producto de la situación económica que viven los colombianos, la moto se ha convertido en el principal medio de transporte de las familias por los bajos costos y la fácil locomoción por las diferentes vías de las ciudades y el campo. Igualmente se ha convertido en un medio de sustento para las familias que no encuentran oportunidades de trabajo en la región. La movilidad vial de una ciudad es un escenario complejo donde los actores demuestran, mediante su comportamiento, concepciones sobre el tránsito, la conducción y la seguridad, no muchas veces consecuente con el bienestar común de las demás personas.

Existe un enfrentamiento permanente entre los gremios de los taxistas y de los transportadores de buses urbanos, por la aguda crisis que están afrontando por causa de la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica del país que están incidiendo ostensiblemente en todas las actividades económicas del país. El sector transportador no escapa a esta problemática. Además, no es cierto que el mototaxismo se convierta en la punta del iceberg, como el causante de la crisis que afrontan los transportadores formales.

Existen muchas quejas de la ciudadanía, cuando utilizan este servicio público. Los conductores asumen unas posiciones hostiles contra los pasajeros, deterioro de los vehículos, ruidos musicales estridentes, deficiencia en la utilización de los taxímetros (A veces los esconden) que algunas veces son adulterados y el irrespeto de las normas de tránsito, entre otros factores, que obligan a los usuarios a mantener unas posiciones de rechazo en el uso de estos vehículos, que en muchas ocasiones generan un ambiente desagradable para el buen ciudadano.

Pero el fenómeno social del mototaxismo es cada vez más creciente en todos los municipios del país, que ha desbordado la institucionalidad así, se impongan y se ejerzan controles para frenarlo.

Para nadie, no es un secreto que desde hace varios años se viene incrementando el fenómeno del transporte informal en la ciudad de Neiva. Inclusive ya se empezó a utilizar una nueva aplicación tecnológica para prestar el servicio de mototaxi. Prestan este servicio a la ciudadanía, que ingenua prefiere arriesgar su integridad física, haciendo uso de una moto para llegar a su destino, antes que utilizar el transporte público. Lo que ignoran los usuarios de este medio de transporte ilegal, es que ocasiona la más alta cifra de incidentes en la vía y son los responsables del mayor número de muertes, después de los peatones.

Esta situación la están viviendo todas las ciudades del país y el gobierno nacional no ha podido frenar esta situación que cada vez aumenta y que se ha convertido en el principal factor de competencia para los taxistas organizados gremialmente. Todas las razones válidas. Pero no se trata de estigmatizar la moto como un actor clave de la movilidad. Lo que se cuestiona es el tipo de servicio que se ofrece, pues no brinda garantías de seguridad al usuario, no existen pólizas que amparen al pasajero, no se tiene la experiencia, ni la pericia y tampoco se expiden licencias para que se cumpla con dicha labor.