No puede volver a suceder
Es un hecho lamentable donde fueron asesinados durante la noche del 15 de noviembre en la vereda El Palmar del municipio de San Agustín, Huila, los menores de edad Joselino Irua Delgado de 14 años de edad y Emerson Alejandro Dussán Puentes de 16 años supuestamente por un soldado del Ejército Nacional, quienes evadieron un retén en jurisdicción de esta localidad. La personera de San Agustín, Mónica Moreno Ramos, expresó que los operativos de control fueron solicitados por el alcalde de dicha localidad, porque los lugareños habían denunciado que estaban siendo extorsionados por presuntos actores delincuenciales de la zona. A su vez, señaló que ninguna autoridad solicitó el acompañamiento del Ministerio Público, por tal razón solicitó un informe a las autoridades para esclarecer el presente hecho.
Hay que destacar, la presencia inmediata del Ministro de Defensa Nacional, Calos Holmes Trujillo, en la ciudad de Neiva para conocer los detalles de este siniestro que está colocando en la picota pública, el accionar del Ejército Nacional. El ministro anunció que ordenará un reentrenamiento especial en todos los batallones de instrucción del Ejército Nacional para fortalecer las tareas de control territorial, empleo y uso de las armas en el marco de los derechos humanos. Urge entonces preguntarse qué está pasando con la institución, qué factores han confluido para que se produzcan estos comportamientos y qué hay que cambiar.
Existe un factor que está incidiendo en la sana convivencia de los habitantes en la capital arqueológica de Colombia. A pesar de las medidas restrictivas que se han impuesto para contrarrestar el crecimiento exponencial que ha tenido la pandemia de la Covid-19, la Fuerza Pública, en coordinación con el Ejército Nacional, han venido desarrollando operativos para frenar el frenesí de adolescentes.
En algunos centros poblados se están presentando situaciones de desorden social, acompañados de un consumo excesivo de bebidas alcohólicas y de sustancias sicoactivas. Inclusive cuando llega la autoridad, las personas que están en las cantinas, salen corriendo y salen en sus motocicletas.
Es importante que un país debe tener siempre institucionalizada a la Fuerza Pública, para mantener el orden y la preservación de los derechos humanos de la ciudadanía que la conforman. Está establecida para la defensa de la integridad del territorio nacional y del orden constitucional. Además, contribuye para el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas y para asegurar la paz en sus habitantes. El Ejército Nacional que forma parte de la Fuerza Pública, es la encargada de mantener el orden público. Miles de sus integrantes han ofrendado su vida para defender las instituciones democráticas del país.
