No poder decir, adiós
Por:Tania Beatriz Peñafiel España
En momentos de la vida que podríamos considerar como “normales”, perder un ser querido significaba reunir a los amigos y familiares, realizar como culturalmente está establecido en nuestro país la velación del cuerpo, acompañada de oraciones, cartas, flores y la intervención de expresiones de fe indistintamente de la creencia religiosa, actos que permiten expresar libremente el dolor que causa decir a dios y realizar el duelo necesario para superarlo; perder un ser querido hoy, teniendo en cuenta todos las restricciones establecidas por la pandemia del COVID19, genera incertidumbre, zozobra, temor, ira, culpa y frustración a quienes continúan con vida, sentimientos que hacen que la intensidad del dolor aumente y su presencia se prolongue en el tiempo.
Muchas preguntas pueden aparecer, ¿Por que a él o ella?, ¿sufrió?, ¿se pudo evitar?, entre otras, que al no ter respuestas se reflejan en algo que expertos tanatologosdenominan como luto abierto; una consecuencia de la pandemia que no debemos ignorar por el número de personas que atraviesan por esta situación; las etapas del duelo según Elisabeth Kubler – Ross (negación, ira, negociación, depresión y aceptación), se superan con mayor facilidad cuando nos rodeamos de personas a las que consideramos importantes y si manifestamos el dolor, soltándolo, liberándolo y aceptado la idea triste pero tranquila de no volver a ver más a esa persona.
Importante tener presente que ese soltar no se puede dejar de hacer. Hoy la realidad frente a la muerte no es la que queremos y aunque no se puede decir a dios de la misma forma, si, es importante mantener los ritos de despedida con las herramientas que tenemos a la mano, hay que honrar la memoria del ser querido con por ejemplo fotos, videos, poemas; mantener la comunicación con familiares y amigos, pedir y/o aceptar ayuda sin temor, no hay duelo que no habla, por lo que dentro de las posibilidades debemos hablar de lo que se siente y lo que se piensa.
Hay que recordar que nunca estamos preparados para la perdida de un ser querido y menos en una situación inesperada. Superar un duelo al 100% no es fácil, tal vez ningún duelo llega a ese nivel de superación, lo importante es lograr controlar las emociones, aceptando y validando el hecho ocurrido, aliviando el dolor, eliminando la culpa. Finalmente, las cosas más importantes de la vida carecen de una explicación racional; incluida la muerte.
