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Opinión/ Creado el: 2019-12-23 01:58

No más tendencia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 23 de 2019

Por: Tatiana Dangond

Hablando sobre temas de la vida contemporánea una amiga me reenvío un artículo publicado en el portal web de Vice, titulado “Adiós a la década de los influencers y gracias por nada”, un escrito atinado no porque sea el fin de la década –de la cual todavía nos queda un año- sino por el análisis que hace sobre las nuevas tendencias y la necesidad de revaluar el papel de los denominados ‘influenciadores’. Es cierto que Instagram y la comunicación a través de imágenes cambió el modelo de vida de muchos usuarios de la red, por un lado, la moda se convirtió en una necesidad de muchos, la estética en un imperativo para la popularidad y, me atrevería a decir, las ganas de aceptación social bajo el seguimiento de unos parámetros claramente establecidos crecieron de forma exponencial. Los influenciadores, personas con diferentes intereses que muestran sus actividades cotidianas, gustos, recomendaciones o preferencias, han sido los protagonistas de toda la tendencia en las redes sociales: dictaminan qué comer, en qué hoteles hospedarse, que series de televisión ver, en fin, han logrado redirigir la vida personal de muchas personas en torno a sus intereses y gustos.

Sin entrar a hablar sobre los efectos que esto ha tenido en términos de mercadeo y economía, vale la pena preguntarse si vale la pena seguir con la idea de vestirse, actuar y seguir la vida de personas sobre las cuáles no se conoce más que sus fotografías y videos. Entre las múltiples razones por las que esto se debe valorar, tal vez una de las más importantes sea vivir bajo propias convicciones, liberarse de los gustos impuestos y de la estética generalizada para buscar una originalidad propia, algo que realmente pueda hacerte feliz a largo plazo y que no busque nada diferente que la satisfacción personal o espiritual. Otro motivo no menos importante, es la relevancia o credibilidad que se la da la información o consejos que brindan estas personas a través de sus cuentas, que muchas situaciones pueden llevar a errores y frustraciones. Un ejemplo claro es la proliferación de personas con conocimientos en nutrición y vida saludable, un alto porcentaje de estos perfiles no cuentan con la acreditación necesaria para poder establecer si algo es bueno o malo, sin embargo, llegan al punto de proponer dietas que muchas personas siguen ciegamente.

Ahora, así como es un buen momento para dejar esas tendencias en el pasado, es necesario reconocer el papel que han desarrollado muchos perfiles para la creación de comunidad alrededor de puntos centrales de la agenda contemporánea: el feminismo, la preservación del medio ambiente, la garantía de los derechos de los animales, y en general, aquellas causas que han encontrado un catalizador en las redes, incluyendo Instagram. Seguramente, llegaremos al punto en que sabremos diferenciar entre un influenciador de un perfil que busca potenciar una o varias buenas ideas.