miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-08-27 12:53

No más mujeres exigimos respeto por la vida

Escrito por: Ana María Rincón Herrera
 | agosto 27 de 2018

Nuevamente nos encontramos con otro hecho de violencia de género en el municipio de tarqui, aumentando el índice de casos de feminicidio en el Huila. El pasado 20 de agosto, conocimos un atroz crimen de violencia contra la mujer, la muerte de Leidy Ximena Bustos de 21 años de edad, víctima, de su excompañero sentimental Gilbert Córdoba Trujillo de 24 años, un hombre sin sentimientos que merece todo el peso de la ley, no solamente acabo con la vida de la joven sino con la de su hija a punto de nacer, fue un doble crimen. Este agresor y asesino hoy se encuentra en manos de las autoridades, pedimos todo el peso de la ley porque esto no puede quedar impune.

Desafortunadamente hace un mes, también conocimos otro caso de violencia de género, la triste historia del fallecimiento de Paola Vargas Rojas, una joven enfermera de 26 años también a manos de su compañero sentimental Javier Esteban Polania, un joven desquiciado con problemas de drogadicción y que hoy se encuentra detenido en la cárcel de Rivera, pagando por ese crimen, hecho que causo indignación en Neiva.

Ayer se conoció en Barranquilla que un hombre identificado como Jacob Guerrero Ramos, de 43 años, en estado de embriaguez, atento contra su compañera sentimental Cecilia Moreno Pérez de 38 años, rociándole alcohol en el cuerpo y, prendiéndole fuego causándole heridas en primer y segundo grado. No es posible que esto siga ocurriendo, hasta cuando tanta violencia y maltrato, a nuestras mujeres de personas psicológicamente enfermas como es el feminicida.

El Feminicidio es un crimen de odio: el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El concepto define un acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de discriminación y violencia de género, que suele ser acompañado por un conjunto de acciones de extrema violencia y como torturas, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento y violencia sexual, contra las mujeres y niñas víctimas del mismo. El feminicidio, representa el extremo de terror anti-femenino que incluye una amplia variedad de abusos verbales como físicos, tales como violación, tortura, esclavitud sexual, abuso sexual infantil incestuoso o extra-familiar, golpizas físicas y emocionales como mencione en mi columna del mes anterior.

En Colombia, más de 30.000 casos son investigados como feminicidio, según medicina legal y la fiscalía general de la Nación, en el año 2017 se presentaron más de 700 casos. En lo corrido de este año 480 mujeres han sido asesinadas entre enero y junio, cifras alarmantes. Mujeres asesinadas “por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de género”, como lo define la ley 1761 de 2015, a manos de sus compañeros o ex compañeros sentimentales, esposos, ex esposos o personas con quien en su momento entablaron una relación sentimental.

Es preocupante como ha subido el índice de feminicidio en el Huila, 1.405 casos, asociados al abuso, violencia o maltrato de género. Todos los días nos enteramos de nuevos casos. ¿Qué está pasando con la humanidad? ¿Por qué la solución de los hombres es acabar con las personas que supuestamente "aman"? ¿Qué pasa están matando niñas inocentes? ¿Por qué destruir vidas y de paso la de la persona que agrede?... Serán interrogantes que mientras no haya un cambio de la manera de educar, nos conmocionamos cada vez que escuchamos una noticia tan lamentable como las que frecuentemente nos informan los medios de comunicación hablado y escrito... Es un momento de analizar y recapacitar. Es un momento de hacer un alto en el camino y pensar que, si permitimos la primera agresión, esto no va a parar, debemos hacernos a un lado porque el agresor nunca va a cambiar. Hoy desde mi columna quiero hacer un llamado a las mujeres “no permitamos que nos maltraten”.  #NIUNAMAS   


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