No más agravios contra la Usco
Siempre he sostenido que la historia del departamento del Huila se divide en dos: antes y después de la Universidad Surcolombiana. Y la historia del Alma Mater está llena de vicisitudes: de tropiezos y de éxitos; de crisis y de logros; de sinsabores y de satisfacciones; de llantos y de risas; de derrotas y de triunfos; también de metas, de proyecciones, de apoyos, … pero sobre todo, de más aportes que desaciertos. Es decir, de más triunfos y conquistas, triunfos que han puesto en alto el nombre de la región. Eso no se puede olvidar.
En palabras de Douglass North, todo esto es algo propio de las instituciones en crecimiento y expansión.
No es un secreto que la USCO hoy está siendo objeto de acusaciones, recriminaciones, comentarios, y todo tipo de improperios por el caso de la elección del contralor y la personera de la capital huilense.
Luego del show mediático que desplegó la fiscalía en el proceso de captura de algunos de los presuntos implicados en escenarios como el Concejo de Neiva, los medios de comunicación, ahora apoyados eficientemente por las diversas redes sociales, han multiplicado el hecho de forma inmediata y masiva. Acción que ha generado multiplicidad de comentarios, críticas, rumores, acusaciones y hasta condenas para la Universidad. ¡Qué bueno que, en la misma medida, y con la misma rapidez se multiplicaran las buenas noticias y los continuos logros que alcanza la Casa de Estudios en su quehacer académico! Como, por ejemplo, lo logrado en los últimos días: la certificación de Icontec en calidad, en ambiental y en salud en el trabajo; la alta demanda de estudiantes obtenida en el presente semestre, o la noticia de ayer sobre el aporte que hará la USCO en una investigación internacional que busca la cura del Alzheimer. Pero al parecer, para algunos, noticia es sinónimo, solamente, de hechos negativos.
No voy a repetir en este artículo los pormenores del bochornoso hecho objeto de los comentarios, pues lo han manifestado reiteradamente los periodistas, los organismos de control, las directivas de la Universidad, los columnistas, los editorialistas, abogados, y demás. Lo que sí quiero precisar, es que el claustro educativo ha venido ofreciendo la información requerida por los distintos organismos de control y de investigación. Y por supuesto, que lo hace en aras de aclarar, de facilitar y de dar a conocer a la opinión pública y a las autoridades, la participación que tuvo en este incidente.
Ya el Consejo Superior Universitario se ha manifestado en este sentido, las directivas ofrecieron una rueda de prensa para entregar información sobre los hechos sucedidos y por las actuaciones que le competen al respecto. Si hay excontratistas supuestamente involucrados en los hechos, sus actuaciones deben entenderse desde una perspectiva de responsabilidad individual, máxime si se trata de investigaciones de tipo penal.
Colaboremos, apoyemos, contribuyamos a que las investigaciones sigan su curso y, que, si existe responsabilidad y resultan culpables, pues que asuman y respondan por sus actuaciones. Pero el nombre de la USCO no puede seguir siendo objeto de vituperios y acusaciones porque se está adelantando una investigación contra ex-funcionarios. Dejen que los entes de control hagan su trabajo, y dejen que la USCO continúe cosechando logros para bien de la región y del país.
No olvidemos que más de 35 mil familias han visto graduarse a sus hijos, esposos, papás en esta Institución. Y hoy la representan con orgullo, pues gracias a su formación profesional viven dignamente y hacen parte de esa sociedad que la Universidad ha ayudado a construir. No olvidemos que hoy más de 13 mil estudiantes se forman en diferentes disciplinas, 13 mil personas para quienes la Universidad representa el estandarte para su proyecto de vida.
No más agravios contra la USCO.
Recordemos con Jean Monnet, que “los hombres pasan, las instituciones quedan”.
