No hipoteques tu alma
Los principios y los valores no son objeto de negociación; se aprenden en la familia. Lo que se bebe en el hogar marca un sello indeleble. Una persona puede fallar, pero cuando tiene una tabla de valores, es capaz de rectificar y reemprender la marcha de la vida. La persona que tiene el sello de la calidad, se avergüenza de su mal proceder; el cínico se jacta de su vileza; es tan desvergonzado que ofrece un discurso cargado de honestidad y buenas intenciones, lo grave es que muchos por su ingenuidad, por su torpeza o por ganarse algo de la torta del poder buscado con voracidad, se tragan el anzuelo. Por favor no negocia tus principios, estos son incólumes y jamás se pueden acomodar a excusas morales, políticas o académicas. El dinero no lo puede todo; hay gente tan pobre, tan pobre que lo único que tiene es dinero.
Pobre hombre que llega a la bajeza de negociar hasta su propia alma. Un partido o una ideología no pueden castrar o mutilar tu capacidad de crítica. Por favor, no idolatres a nadie, no creas caudillos, sé analítico, nadie tiene la verdad completa; la verdad es una búsqueda permanente. No hipoteques tu capacidad de pensar por “comerse un plato de lentejas”. La verdadera vida es más que el poder político o económico. Todo es pasajero, dale importancia al Absoluto, pon tu confianza en quien nunca te defraudará. Cuidado, tu amigo, quien compartía el plato es el primero en traicionarte. Sé vigilante de tus propias acciones para que no te dejes manipular de nadie; sé dueño de tus propios actos.
La verdad no siempre está en la mayoría, no es el que más grita quien tiene la razón; a menudo quien más ruido hace es porque camufla alguna debilidad. Una carreta vacía hace mucho ruido, una carreta pesada no hace ruido, el peso no le permite hacerse sentir. No te acomodes al que gana, con frecuencia quien gana llega al podio de los poderes y vítores a base de lisonjas, engaños y trampas. ¡Cuánto dinero ofrecen aquellos que buscan el poder! Maldito dinero cuando dominas al hombre.
El avaro y ambicioso no tiene dinero, el dinero lo tiene a él. ¡Cómo es de infeliz quien solo vive para sí! No le enseñes a tu hijo qué puede comprar con el dinero, enséñale más bien qué no puede comprar con el dinero. Ten carácter, no negocies tu alma pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si al final pierde su alma? No seas rastrero, mira hacia arriba, que tu mirada se eleve a los valores eternos. No te prestes para los negocios sucios, no enlodes tu alma por cosas tan efímeras que hoy son y mañana dejan de ser. No te rodees de gente vacía y ambiciosa, mañana te engañarán a ti, sé cauto y maneja con altura tus sanas ambiciones; sueña sí, pero con los pies en la tierra. ¿Para que dañas la tranquilidad de tu vida por conseguir un dinero que mañana será tu propia tumba? No olvides que tú cosechas lo que siembras.
