No habrá excepciones
Desde que se firmó el pasado 24 de noviembre de 2016 el Acuerdo Renegociado para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera no se había presentado una afrenta que amenazara seriamente este proceso, que les permite a todos los miembros desmovilizados, reinsertarse a la civilidad colombiana. La circular roja proferida por la Corte del Distrito Sur de Nueva York, contra el exjefe negociador de las Farc, Jesús Santrich y a tres de sus acompañantes, entre los que se encuentra un sobrino de Iván Márquez, porque se encuentran seriamente comprometidos con el tráfico de cocaína a los Estados Unidos. Se constituye en una noticia, que sin duda constituye una prueba de fuego para la solidez de la negociación de paz. Lo que no contaban los sindicados, era que la DEA les había infiltrado todos sus movimientos, permitiendo obtener todas las grabaciones de las citas en las que este vocero de las Farc habría negociado sustancias sicoactivas. Con su captura se empieza a sacudir el futuro de este Acuerdo, porque los Estados Unidos ya lo solicitó en extradición.
Esta situación engorrosa para todos los voceros de esta organización exguerrillera, los tienen en ascuas, por las declaraciones del Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez quien ha expresado que se tienen indicios de que otros miembros de ésta, también podrían estar involucrados en este cartel de la droga. Ha expresado “que hará cumplir lo acordado para todos los desmovilizados que se mantengan en la legalidad y que no habrá miramientos con los que pretendan hacerle conejo a la paz”. Igualmente, la sentencia del presidente Juan Manuel Santos Calderón que ha manifestado que “No me temblará la mano para autorizar la extradición si hay pruebas concluyentes y contundentes”. No habrá excepciones. Será un reto de fuego para la institucionalidad creada por el Acuerdo de Paz, especialmente para la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).
Con ello, se demuestra que los Organismos de Inteligencia de los Estados Unidos siguen monitoreando e interceptando todo el sistema de comunicaciones que realizan los presuntos delincuentes en nuestro país y que atentan contra los intereses norteamericanos. Así sucedió con las pruebas recaudadas que comprometieron seriamente en otrora, al líder guerrillero Simón Trinidad que fue extraditado y sentenciado a 60 años por una Corte de la primera potencia económica del mundo. Recientemente se pudieron detectar movimientos de los dineros, producto de los sobornos realizados por la empresa multinacional brasilera Odebrecht, a la campaña presidencial anterior y que han salpicado a varios parlamentarios del país. Ni los entes de control del Estado, conocían de estos aberrantes delitos criminales que se habían gestado al interior del país.
