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Opinión/ Creado el: 2018-06-09 12:16 - Última actualización: 2018-06-09 12:17

No botar el voto

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | junio 09 de 2018

El voto en blanco es una opción dentro de los procesos electorales. Es una forma de adoptar una decisión que sea acorde con un proceso en el que haya un reconocimiento pleno de lo que significa dicha forma de manifestación de la voluntad por parte del elector, siempre y cuando, dicha opción produzca efectos en el momento del conteo definitivo de los mismos.

 

En COLOMBIA el voto en blanco no produce siempre los mismos efectos. Cuando se ejercita en forma directa y ésta opción es la ganadora, los candidatos que se han presentado a la contienda, perderán la opción de una nueva posibilidad de elección en el proceso que ha de realizarse de nuevo y los candidatos deberán ser cambiados, renovándose la lista de los mismos, sin que en dicho momento, el voto en blanco pueda presentarse de nuevo. El voto en blanco se enfrenta en su significado, frente al abstencionismo, por los efectos que puedan deducirse en uno y en otro caso.

 

En la pasada contienda electoral, el abstencionismo se disminuyó en un porcentaje mínimo, ante la posibilidad de abrir caminos moderados en la política oficial y estimamos, que para la segunda vuelta, dicho abstencionismo podría ser derrotado, si la juventud y el pueblo hace un acto de conciencia y se enfrenta a la

política tradicional y corrupta que ha gobernado éste país, para iniciar un proceso diferente, con caras nuevas y con personas que no tienen esos antecedentes en la gobernabilidad salpicada por la corrupción, por el fraude y por la ilegitimidad del poder.

 

Es que frente al voto en blanco, para una segunda vuelta electoral, éste representa el continuismo y es una forma velada de no asumir responsabilidades frente a la opción de la presencia de dos movimientos opuestos en la forma de conducir éste país. Y por tanto la responsabilidad política ante los electores y la nación misma, no se excluye sino que por el contrario y tal como se ha presentado en estos días, lleva que ciertos sectores de centro y moderados en la política nacional, hayan concertado formulas y acuerdos sobre lo fundamental en el manejo del destino de ésta nación, para contrarrestar a los enemigos de la paz y a quienes se han encargado de apoyar sectores que han puesto en tela de juicio la legalidad, la justicia y sobre todo, la convivencia ciudadana.

 

El país necesita ciudadanos que no estén dispuesto a botar el voto, o bien apoyando a uno de los candidatos en contienda, teniendo en cuenta lo que cada uno de ellos representa para la realidad política y el pasado que nos atormenta. Votar en Blanco es desconocer la realidad nacional y con ello, propiciar que quien salió ganador en la primera vuelta, se quede en el poder, cuando precisamente más del sesenta por ciento, lo desconoció en esa contienda.

 

Por lo anterior y considerando que el voto en blanco no es

representativo de una fuerza que se convalide en las próximas elecciones y que no será considerado más que como un índice de participación electoral o que sea una muestra de la lucha contra el abstencionismo en Colombia, es por lo que el destino de nuestra nación y la elección de uno de los dos candidatos enfrentados, sea la base de asumir una posición clara y precisa, sobre quien ha de ser nuestro gobernante en los próximos cuatro años.

 

Que quien no salió ungido para la segunda vuelta pregone a sus electores y se muestre como ejemplo para votar en blanco, es una falta de responsabilidad con el proceso mismo en el que participó y una forma de engalanar el ego, la prepotencia y la fatuidad con la que asumió su participación en las urnas. Por eso invitamos a los colombianos a seleccionar uno de los candidatos, a quien lucha y ha luchado por la igualdad, por la paz y por la convivencia y en contra de la corrupción sin rodearse de los corruptos conocidos que han llevado a este país a la hecatombe total.


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