viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-29 01:47

Nelson Carvajal Carvajal – 19 años de impunidad

Escrito por: Pedro Arias
 | agosto 29 de 2017

La tarde del 16 de abril de 1998 había sido especialmente calurosa. Nelson había almorzado con su esposa Stella y con sus tres pequeños hijos en la casa. Su esposa lo notó preocupado y le preguntó qué le pasaba. Simplemente le dijo que estaba con una especie de angustia existencial. Lo que no le dijo era que tenía el presentimiento que algo grave le iba a pasar.

Nelson Carvajal Carvajal era oriundo de Cali, tenía 35 años y se había arraigado desde hacía más de doce años en Pitalito, donde había sido concejal en varias oportunidades. Dirigía el noticiero de Radio Sur y el programa Amanecer en el Campo. Era reconocido como un hombre honesto que luchaba contra la inmoralidad y la corrupción administrativa y también contra los actos demenciales de la guerrilla en el sur del Huila.

Ese jueves, después de dictar una clase de religión en la escuela del barrio Los Pinos de Pitalito, -donde era Rector y Docente- a eso de las siete de la noche, Nelson salió y en la puerta recibió la descarga del proveedor de una pistola de 9 milímetros. El sicario fue descrito por los testigos como un muchacho de unos 17 años, aproximadamente, que cometió el crimen con frialdad y con sevicia y salió huyendo en una moto que lo esperaba a dos cuadras del sitio. En la autopsia le encontraron diez impactos de bala.

En las investigaciones se manejaron dos hipótesis: una, las constantes denuncias por corrupción que hacía a través del micrófono y, dos, el hecho de que su emisora había sido declarada objetivo militar por las FARC, a finales del año 1997. Por ahora, nada está claro y los organismos de investigación siguen en la búsqueda del asesino que ya hoy debe rondar por los 36 años, si es que aún está vivo. Hasta ahora no se ha condenado a nadie por el crimen

Versiones extraoficiales señalan que las constantes denuncias de Nelson originaron su trágica muerte. La Fundación para la Libertad de Prensa dijo –en aquella época- que existían serias razones para pensar que el propósito de los homicidas era silenciar su voz, que interpretó a la opinión pública del centro y sur del Huila durante doce años. La Fundación, además, les pidió a las autoridades que asumieran con seriedad y responsabilidad la investigación de este caso y de los otros 127 asesinatos de periodistas que habían ocurrido desde 1978 hasta esa nefasta fecha, muchos de los cuales quedaron en la más absoluta impunidad.

Judith Carvajal, la hermana de Nelson, sostuvo que ella se reunió con dos guerrilleros de las FARC, quienes le aseguraron que la subversión no fue la que mató a su hermano. “Ellos, (los subversivos) tenían altos cargos en la guerrilla, y me aseguraron que no tenían nada contra él… que admiraban a Nelson por los valores que tenía…, y que me podían asegurar que no había sido la guerrilla responsable de su muerte”.

“Han ganado los que les gusta la corrupción. A Nelson lo mataron, pero a nosotros nos han hecho agonizar todo el tiempo…”, indicó su hermana al manifestar que con su asesinato perdió la familia, perdió la sociedad y perdió el pueblo.

La mujer, con voz entrecortada, le manifestó a los jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que horas antes del asesinato su hermano había manifestado al aire, en la emisora, que las personas que han denunciado corrupción o irregularidades en la construcción de Prados de Las Acacias han sido amenazadas de muerte. “Yo pensé, ¿por qué no dice ‘yo estoy amenazado de muerte’?. Él era el que estaba denunciando públicamente, en la radio, las irregularidades de la parte administrativa en la compra de la finca “El Topacio”.

Judith manifestó que días después del homicidio de su hermano, también empezó a recibir amenazas de muerte, porque el día del crimen había manifestado que ella sabía quién lo había mandado a asesinar: “Yo grité, yo sí sé quién lo mató. A los cuatro días de sepultado Nelson recibí llamadas en las que me decían ‘siga buscando quién lo mató y terminará como él´ “. Ella manifestó que debió salir del país en abril de 1999, con su hijo menor de edad, así como con diez familiares más, por amenazas en su contra. Incluso, en el 2007, Pablo Emilio Bonilla Betancourt, uno de los testigos claves en el proceso, fue asesinado, y siete meses después se archivó el expediente.

El relator para la Libertad de Expresión, Édison Lanza, expuso durante la audiencia que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) llevó a cabo en Costa Rica, que el asesinato fue un crimen selectivo a un periodista “por ejercer su profesión”. 

Lanza señaló que hubo graves fallas en el proceso penal y que los funcionarios públicos supuestamente involucrados no fueron interrogados. Además subrayó que si no se hace nada, la acción penal puede prescribir y que “este caso mandaría un mensaje peligroso de que no hay consecuencias por matar periodistas”.


Carvajal estaba investigando y realizando denuncias en contra del empresario y político Fernando Bermúdez, por la construcción de viviendas en una zona de alto riesgo con materiales de mala calidad. 

Días antes de su muerte, el periodista advirtió tener pruebas que involucraban a Bermúdez con una red de tráfico de armas y drogas en la zona. La hipótesis que se manejó fue la de que detrás del asesinato estaría Bermúdez, quien presuntamente lo había mandado a matar para silenciar su trabajo como periodista. Sin embargo, en diciembre del año 2000, un juzgado de Neiva absolvió a Bermúdez de los cargos.


Después de 19 años de impunidad, la semana pasada, se inició la audiencia pública ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para determinar si el Estado Colombiano tiene responsabilidad en el asesinato.

Así mismo la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) anunció, el pasado martes, que le otorgará a Luis Almagro, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Gran Premio a la Libertad de Prensa, por la defensa y el impulso a la libertad de expresión y de los medios de comunicación.

El premio se concede en reconocimiento al trabajo de Almagro en la OEA por combatir la violencia contra la prensa y, en el marco de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), su decidida participación para impulsar la investigación y los procesos de numerosos casos de crímenes contra periodistas, entre ellos el de Nelson Carvajal Carvajal, cuyo crimen ha permanecido sin castigo.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el grupo Robert F. Kennedy Human Rights (RFK Human Rights), que acompaña en su viacrucis a los familiares de Carvajal desde 2015, le solicitaron a la CIDH, en la audiencia de alegatos finales, condenar al Estado colombiano. Por su parte, la defensa del país negó cualquier responsabilidad en el hecho.

La CIDH tomó el caso de este crimen después de que la Unidad de Respuesta Rápida (URR) de la SIP prendiera las alarmas cuando notó una demora injustificada en los avances de la investigación en Colombia, donde la fecha de prescripción del caso es el próximo 16 de abril de 2018. 

Por esta razón, la SIP y RFK Human Rights pidieron que el Estado Colombiano tomara las medidas necesarias para que el término de prescripción del crimen no sea un obstáculo y que se procese a los responsables del asesinato de Carvajal. 

Para beneficio de la libertad de prensa y de la seguridad de todos los periodistas esperamos que éste caso ocurrido aquí, en el Huila, no quede impune.

Pedro Arias Villa


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