Neiva: una capital que abre posibilidades al campo
Por: Cielo Ortiz
Pensar en el desarrollo de una ciudad implica verla, no solo como un centro poblacional vivo, dinámico, complejo con fortalezas, oportunidades, desafíos y debilidades en sí mismo, sino como parte de un sistema social, geográfico, económico y político. Las posibilidades de una ciudad necesitan ser analizadas de forma integral, teniendo en cuenta su entorno, lo que en el caso de Neiva, implica ver el departamento al que pertenece y su ruralidad, para crear sinergias y relaciones en las que se pueda hablar de ganar-ganar.
Eso nos centra de nuevo en las ventajas y los desafíos estratégicos de nuestra ciudad, de las que hemos hablado anteriormente: su ubicación geográfica, sus oportunidades como centro logístico, su necesidad de mejorar la interconexión vial y su infraestructura, y la necesidad de sacar provecho de su posición privilegiada frente al río Magdalena, lo que nos abre un mundo de posibilidades como eje articulador del desarrollo urbano y rural. Una ciudad que, impulsa la economía, los servicios, la tecnología y diversos bienes, de manera que se convierte en el eje del crecimiento económico y social de la región.
Ventajas que se vuelven claves si tenemos en cuenta que la economía departamental se basa fundamentalmente en la explotación petrolera, la producción agrícola con el café y el cacao a la cabeza, la ganadería y la acuicultura, que ha comenzado a tomar un lugar relevante.
Según el Informe de Coyuntura Económica 2017, de la Cámara de Comercio de Neiva, en términos de comercio exterior, a octubre de 2017, el departamento exportó en mayor medida café sin tostar, sin descafeinar (86,54%), seguido de filetes de tilapia frescos y las exportaciones alcanzaron los $ 387,8 millones de dólares. Casi la mitad de estas exportaciones fueron al mercado de Estados Unidos, eso no solo demuestra una economía dinámica que se inserta a nivel global,
¿Qué sinergias puede ofrecer Neiva a quienes desarrollan estas actividades en las zonas rurales del departamento? ¿Qué servicios logísticos requieren, por ejemplo, los cafeteros huilenses de nuestra ciudad y cómo podemos satisfacerlos, para generar nuevos empleos y brindarle al campo las ventajas competitivas que requiere para que se siga desarrollando y logremos dinamizar la economía de la región? ¿Qué apoyo organizativo y educativo podemos darle a los pequeños y medianos agricultores y ganaderos? ¿Cómo podemos ofrecer educación técnica de calidad para que las industrias en la ruralidad puedan tener el personal calificado que necesitan? ¿Cómo podemos, por ejemplo, alinear la ciudad con las demandas de los cacaoteros para que puedan expandir su cultivo? ¿Qué tipo de servicios podemos prestar para incentivar el turismo regional? Pensar Neiva y en su entorno rural es una tarea para quienes aspiren a gobernar la ciudad, y convertirla en un polo de desarrollo.
Sin duda es un trabajo que compromete varias instancias e involucra miradas abiertas. Para lograr esa alineación es indispensable que quien dirija los destinos de la ciudad tenga una visión regional y conozca tanto las necesidades urbanas, como las necesidades del entorno rural del que Neiva hace parte, que esté dispuesto a escuchar y a trabajar de la mano con los gremios, las asociaciones de productores, los representantes de las industrias, los voceros de la actividad agrícola y esté dispuesto a apostarle a invertir no solo hasta donde van los límites de la ciudad, sino más allá de sus fronteras donde las sinergias con el entorno nos abren posibilidades de mayor desarrollo.
Neiva tiene características que la hacen diferente a otras ciudades, de allí la importancia de planear e innovar para que pueda nutrirse de las ventajas de su entorno y al mismo tiempo, que sirva de soporte y respaldo para su desarrollo; un buen ejemplo de ello es la protección que hemos hecho de la cuenca del río Las Ceibas, que nos proporciona agua de calidad e incluso servicios como el paisaje y el aire puro.
Lo urbano, como lo rural, completamente alineado, es capaz de brindar mayor bienestar y oportunidades para todos, y al mismo tiempo impulsar un desarrollo integral, tanto para quienes viven en las ciudades, como para quienes viven en el campo.
