jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-03-03 01:41 - Última actualización: 2018-03-03 01:42

Neiva sin agua

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | marzo 03 de 2018

El sugestivo título de esta columna me recuerda la crónica de Gabriel García Márquez, titulada Caracas sin agua, en la que retrata magistralmente la dramática situación que vivió la capital venezolana en esos tiempos en que el vital líquido escaseó como nunca antes.

 

No es exactamente un símil, pero la ciudad de Neiva viene atravesando una problemática desde hace más de 20 años relacionada con intermitente suministro de agua potable, pese a estar rodeada de dos afluentes: el río Magdalena y el río Las Ceibas.  Claro, esto sin entrar a discutir sobre la calidad del líquido en términos de consumo humano.

 

Y es que son muchos los escenarios en los que he oído hablar de la necesidad de convertir a Neiva en destino turístico del sur del país.  Un tema ampliamente tratado por políticos, gobernantes de turno, candidatos, líderes comunitarios, empresarios, inversionistas propios y extranjeros, académicos, y hasta por miembros del sector agropecuario.

 

De entrada, es una gran idea que me parece viable y, quizás, necesaria para la proyección de la ciudad y del departamento.  Es más, algunos candidatos en sus campañas electorales hacen promesas al respecto, tal vez, porque es un buen proyecto que puede captar votos; o tal vez, porque se ha vuelto un pretexto ideal y oportuno. 

 

Lo cierto de todo, es que hacer realidad esta idea requiere de un conjunto de actividades simultáneas y transversales, pensadas e implementadas por toda una ciudad.  Es decir, un proyecto en donde cada uno haga su aporte.  El sector hotelero, el turístico, el cultural, el transportador, el de vías, el de gobierno, el logístico, el de comunicaciones, el de medios, el comercial, el de servicios, etc., etc., etc.   

 

No obstante, y pese a que todos cumplen una función importante dentro de toda esta tarea, hay un servicio que no puede flaquear en ningún momento, o por lo menos con tanta frecuencia: el servicio de acueducto, el suministro de agua potable de muy buena calidad.  Bueno, … esto último dejémoslo para otro momento.

 

No se entiende qué es lo que pasa con la suspensión del agua en las últimas semanas.  Sobre todo, que lo hacen durante horas, y hasta por varios días.  Hacen lo que quieren con un servicio público tan vital como ese.  Y la gente no dice nada.  No se pronuncia.  O quizás, no sabe que puede reclamar, exigir, hacer valer sus derechos.  La gente se ha acostumbrado a que la traten de esa manera.  La gente se acostumbró, solamente, a que debe dar las gracias cuando se restablece el servicio.  Las autoridades tampoco lo hacen.  Tal vez no les importa.  Y menos ahora que están en campaña, cuando debería ser lo contrario. 

 

Se suscitan varias conjeturas al respecto.  Que hay una construcción en tal parte, que llovió muy fuerte, que encontraron un cuerpo en la planta de tratamiento, que se rebosó el río Las Ceibas, que no ha llovido, bla, bla, bla.    

 

Es decir, no existe un plan de choque para superar o, por lo menos, atender las posibles eventualidades que se lleguen a presentar.  Un problema que viene viviendo la población capitalina desde siempre.  Los reservorios no son lo suficientemente competentes, no hay ninguna alternativa.  Y la solución siempre es la misma: suspender el servicio de suministro de agua potable.

 

De esa manera no se puede pensar en Neiva como destino turístico.  Antes es preciso solucionar esa problemática casi que inherente a la ciudad.  Que el gobierno, los gremios y la academia se unan para trabajar en torno a ello.  Es urgente.

       

 

 

 

 

 

 

 

    


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