Neiva es tuya
Por: Cielo Ortiz
Hace un par de días, durante una reunión escuchaba las opiniones de algunos ciudadanos sobre las cosas que les gustaban de Neiva y sobre aquellas que le hacen falta a nuestra ciudad. Todos coincidían en dos aspectos: en las grandes ventajas que tiene vivir en una ciudad intermedia, en la que las distancias son cortas y los tiempos de desplazamiento breves; y en la necesidad de mejorar la forma en la que nos comportamos con nuestra ciudad.
“Tenemos que ser más cívicos”, dijo una de las personas que conversaba, y me pareció que tenía un gran significado el que todos los que hacíamos parte de la conversación estuviéramos sintonizados en que lo que más necesitaba nuestra ciudad para ser mejor era el aporte de todos quienes la habitaban; llevar a cabo esas pequeñas acciones que, siendo simples, pero siendo muchas, ayudarían a convertir a Neiva en una mejor ciudad. Al final de cuentas, las ciudades, en lo bueno y en lo malo, las construimos entre los ciudadanos y los gobernantes. Y Neiva nos pertenece a todos los que en ella habitamos.
Aprovechando el sentido de pertenencia que se puede sentir en nuestra ciudad cuando expresamos que nos gusta su tamaño, que todo lo tenemos a la mano, que no hay grandes trancones, que podemos movernos con rapidez, que nos agrada la gente de Neiva porque es amable, quisiera que juntos pensáramos en esas acciones que solo dependen de nosotros mismos y que podrían contribuir a que nuestra ciudad fuera mejor. Aprovechando el inicio de una nueva semana, podríamos proponernos, por ejemplo, conducir nuestros vehículos con mayor precaución, fijándonos atentamente a los peatones y procurando siempre darles la vía. Y como peatones, podríamos comenzar por usar las cebras y esperar en los cruces el cambio de los semáforos. Todo somos peatones y muchos de nosotros somos peatones y conductores al mismo tiempo. Ese sería un buen principio para mejorar las condiciones de nuestra ciudad, y para ello no se necesitan alcaldes ni policías, ni mayores inversiones en infraestructura vial. Solo se requiere eso que los neivanos tenemos en cantidad: sentido de pertenencia por nuestra ciudad. Ahora pasemos a la acción, y con nuestra forma de actuar demostrémoslo.
“Ser más cívicos”, como lo decía una de las personas en la conversación implica muchas cosas con Neiva: cuidar su infraestructura y pagar los impuestos y servicios públicos de manera cumplida, respetar las normas de tránsito, denunciar la delincuencia, ¿Qué pasaría si todos decidimos no volver a arrojar basura a la calle y sacar las bolsas a la hora que pasa el camión recolector? Estoy segura de que lograríamos una ciudad no sólo más limpia sino con un espacio público para el disfrute de todos, y si a eso le sumamos acciones desde la administración pública como brigadas de limpieza permanente, aseo de lugares públicos, limpieza de monumentos y sitios emblemáticos, al mismo tiempo que se imponen sanciones a quienes ensucien nuestra ciudad lograríamos tener una Neiva en la que vivamos mejor.
El tráfico o el manejo de residuos son solo un par de ejemplos de pequeñas acciones para construir una gran ciudad, acciones que podemos iniciar como ciudadanos, en las que no tenemos que esperar a que la Alcaldía o la Policía nos digan qué hacer. Finalmente, aunque en estos ejemplos depende solo de nosotros, sin duda la llave ganadora es la que forman administración y ciudadanía, civismo o cultura ciudadana son sinónimos y se construyen conjuntamente, y en Neiva hay con qué, porque quienes la habitamos somos conscientes de que la ciudad nos pertenece y estamos dispuestos a comportarnos de manera que cada día sea un mejor lugar para vivir.
