lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-27 04:19

Neiva en desorden vehicular… y las ambulancias

Escrito por: José Eliseo Baicué Peña
 | julio 27 de 2019

 

Estamos mamados los neivanos del desorden vehicular de la ciudad, de la inseguridad, de los raponeros, de las pandillas, de los delincuentes. Y también estamos mamados de las ambulancias que en carreras suicidas quieren llevarse a quien sea con tal de llegar primero al lugar del accidente.

Pero, quiero preguntarle a las autoridades, a los empresarios de estas ambulancias, a los familiares, a la comunidad neivana, ¿qué se piensa hacer al respecto? ¿Acaso no existe un control para ello? ¿Quién gobierna en esta ciudad señor alcalde? ¿Dónde está la autoridad neivana?

Es claro que estas ambulancias desarrollan una labor en la que el tiempo es fundamental, es clave, es decisivo pues llegar oportunamente al lugar donde ha ocurrido un accidente, transportar a un paciente en estado crítico, o prestar los primeros auxilios en el momento apropiado, puede determinar el hecho de, inclusive, salvar vidas. Eso nadie lo discute. Hasta se puede señalar como una noble labor. Pero lo que sí es discutible, intolerable, rechazable, repudiable, y paradójico, es que esta labor, en la que el tiempo y la velocidad, parecen ser sus mejores aliados, contribuya a segar vidas, a atropellar, a llevarse lo que sea por delante.

Creo que todos hemos vivido momentos desesperantes al intentar dar paso a una ambulancia cuya sirena rompe intempestivamente la monotonía natural de las calles de alguna ciudad. Pareciera que sus conductores se sintieran como los protagonistas de la película Rápidos y furiosos.  

Debo entender que cuando la sirena de una ambulancia es activada, se debe a que se presenta una acción de emergencia, o mejor de urgencia, y que su mensaje es solicitar que la vía sea despejada para avanzar más rápidamente.  Pero, ignoro los protocolos existentes para ello, y creo que a mucha gente le pasa igual. ¿Cómo deben proceder los conductores, los motociclistas, los ciclistas, los peatones? ¿Cuál debe ser la reacción de la policía de tránsito, de los guardas, de los CAI móviles, etc.? Pues siempre observo que se genera un caos vehicular y una especie de pánico colectivo que evidencia una completa ignorancia sobre el tema. 

¿Quién responde por los hechos que ocurran al paso de estos vehículos de ambulancia? ¿Cuáles son los derechos de los ciudadanos que están en la calle, y los del paciente que transporta o que apenas va a transportar la ambulancia que suena estridentemente? Las ambulancias libran una lucha entre sí por llegar primero al lugar de un accidente, casi que a costa de todo. ¿Acaso tiene explicación la supuesta omisión de un pare, que en este caso generó una muerte, por la prisa de atender a una paciente? Acaso estos vehículos están autorizados para irrespetar las normas de tránsito. ¿Lo uno justifica lo otro? ¿Cabe aquí una ideología maquiavélica sustentada en que el fin justifica los medios? ¿Qué dice el gobierno, el Estado, la justicia, los planes de seguridad vial? Y ahora, ¿qué dice el nuevo Código de Policía?

Todos estos son interrogantes a los que se les debe encontrar una respuesta.  Una o varias respuestas que, repito, no volverán la vida de la joven universitaria, pero que sí puede volverse un llamado de atención, una alerta, una prevención, una advertencia para futuros casos.

No sé si se trate de conciencia, de educación, de cultura, de solidaridad. Pero no creo que una ambulancia esté autorizada para causar caos en el tráfico, hasta casi accidentar a motociclistas o a transeúntes, porque está de prisa.