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Opinión/ Creado el: 2020-06-03 12:39 - Última actualización: 2020-06-03 12:40

Negro espiritual

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 03 de 2020

Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez

Inmortalizada por el compositor más famoso de la historia del Jazz, Louis Armstrong, la canción Go down, Moses (Baja, Moisés) traer consigo un mensaje tan sutil como obvio, acerca de las similitudes que encontraba la población afroamericana con los israelitas.

La canción, un negro espiritual, genero extendido entre los esclavos negros del sur de los Estados Unidos, dice en uno de sus apartes “Cuando el pueblo de Israel estaba en Egipto, tan oprimido que no podía levantarse, fue Moisés dónde el faraón y le dijo, deja ir a mi pueblo”

Esta frase, extraída del libro del Éxodo, apropiada por los pastores bautistas afroamericanos del “Deep south”, que frente a la horrenda práctica de la esclavitud, guardaban la esperanza de una pronta liberación, fue la inspiración no sólo para la mencionada canción, sino para el movimiento de los derechos civiles que tomó fuerza a mediados del siglo pasado.

Indudablemente, viendo la imagen de George Floyd siendo “neutralizado” por un agente de policía blanco, los símbolos, las imágenes y las luchas pasadas vuelven a tocar fibras muy sensibles.

Es cierto, ni los afros son esclavos en la actualidad, ni hay segregación en las escuelas, ni siquiera la muerte ocurrió en el Sur de los Estados Unidos, zona conocida por su pasado confederado y racista. Sin embargo, las circunstancias en las que ocurrieron la tortura y posterior deceso del ciudadano, recuerda que lo que generó la lucha años atrás no ha desparecido, esto es, una lucha por el respeto, la dignidad, la igualdad y la visibilidad.

Y que manera más contundente para mirar con detenimiento las falencias en muchos sectores de la sociedad, que con la llegada de la Pandemia del COVID 19.

Laboratorios como el APM Research Lab, han podido establecer que la tasa de mortalidad en afroamericanos es tres veces mayor que la de ciudadanos de origen caucásico cuando hablamos del coronavirus. Las razones de esta desproporción, teniendo en cuenta además que la población afroamericana corresponden al 13% del total de ciudadanos estadounidenses, es tan variada como preocupante. Altos niveles de pobreza, desnutrición, y labores de alto riesgo son algunas de ellas.

El caso es que en este caldo primigenio  de lo que podría llamarse una segunda lucha por los derechos civiles, el resultado no parece claro pero podría tomar dos caminos.

El camino fácil y ciertamente el menos aconsejable, es el de la combinación de la protesta con actos violentos que terminan deslegitimando el mensaje, y sí, creando caos y más muertes. El ejemplo lo vemos plasmado en los disturbios de Los Ángeles de 1992, en un caso similar de brutalidad policial frente a un taxista afroamericano. El resultado de las protestas, dio como saldo 63 muertos y más de 2000 heridos.

Por otro lado está la lucha de resultados duraderos, esa abanderada por el reverendo Martin Luther King Jr, o Rosa Parks, que generó una conciencia colectiva que aun da la pelea,  pero que necesita de más gente confiada en que  para alcanzar ese respeto y esa visibilidad no se debe atentar contra el diferente.