Necesitamos candidatos mentirosos
Por Álvaro Hernando Cardona González
Necesitamos buenos candidatos mentirosos. Nuestro sistema electoral ha impuesto que por diversas razones los candidatos serios para gobernarnos mientan en pos de los votos.
Ejemplo, diga un candidato en Neiva que va rescatar el espacio público o que va de frente contra el transporte ilícito y verá que muchas personas le votan en contra, porque la ciudad hace décadas dejó invadir su espacio público y aumenta el “moto-taxi”.
Si una persona “ética”, por tanto, lleno de sentido común, y bien intencionado quiere salir electo para intentar un cambio en nuestra sociedad debe mentir en su campaña. Como ya decíamos, vaya a decir que los ocupantes del espacio público, que los mineros que no tienen título o licencia ambiental, o los transportadores que desarrollan la actividad por fuera de empresas debidamente habilitadas son “ilegales” y verá que, eso que es absolutamente cierto y hace tanto daño a la sociedad en su conjunto, va obtener votaciones ridículas. Ese candidato debe mentir y a esos violadores de la ley, el candidato debe llamarlos “informales” y proponer alguna manera para que puedan seguir en su actividad o no le votan.
Claro, esas mentiras lo llevan a cumplir con sus promesas (además para que sigan votando por él, porque la gente no llega a gobernar hoy en día sino a catapultarse para otros cargos) de tal manera que se aplazan las soluciones estructurales de nuestros problemas y a acomplejar sus soluciones.
Si a un candidato de verdad le acongoja el uso de los niños para mendingar u otras actividades execrables, ni se le ocurra proponer que va a encargarse de la noble tarea de hacer que el ICBF despoje de la patria potestad a sus padres y los eduque alejados de ellos, además censando a esos padres irresponsables para que si tienen más hijos no reciban ninguna ayuda del Estado salvo para el menor de edad, porque si no, no le votan. Hay que seguir mintiendo.
Hay que mentir hasta descaradamente, como un pre-candidato a la presidencia que sostiene que “hay que permitir que los jóvenes se tomen el poder y dar paso a la renovación política” cuando él mismo ya cumple 60 años, lleva varios períodos en el congreso y sólo ha ocupado cargos públicos. Mienta además ponderando los esfuerzos individuales y el trabajo, máxime si sólo ha hecho politiquería, sabe administrar los votos pero no el erario público; mienta sobre la familia si además ya tiene varias uniones maritales a cuestas, mienta sobre la responsabilidad cuando su patrimonio personal es superior a los ingresos públicos vs gastos de vida o cuando desconoce pagar las cuotas alimentarias de los hijos por fuera del matrimonio.
¿Ve? los buenos candidatos deben mentir. Entonces, no tendremos buenos candidatos.
