Necesarias precisiones
Por Ernesto Cardoso Camacho
Los recientes acontecimientos relacionados con el asesinato de líderes sociales; el cambio de gobierno y el nuevo esquema democrático definido por el Estatuto de la Oposición; constituyen elementos que están a la orden del día en los medios de comunicación y de manera muy belicosa en las redes sociales.
Tal parece que entramos a una nueva etapa de intensa polarización política e ideológica, auspiciada por el candidato perdedor y sus más furibundos seguidores que no han asimilado la derrota y pretenden bloquear el ejercicio del mandato democrático, apelando a la convocatoria de marchas ciudadanas y a las expresiones mentirosas y difamatorias, con las cuales han logrado generar incertidumbre en algunos sectores de la población.
Ello ocurre mientras el presidente Duque persiste en convocar a la unidad de las fuerzas democráticas e institucionales para rescatar el rumbo perdido; corregir las evidentes falencias del proceso de paz y su implementación; y trabajar con decisión para garantizar el imperio de la ley; impulsar el emprendimiento económico y reducir las inequidades sociales.
Para comprender el contexto de lo que está ocurriendo es conveniente hacer varias precisiones.
La primera de ellas pasa por aceptar que el inusitado crecimiento de las áreas cocaleras ocurrido en los dos últimos años, al pasar de 60 a 209 mil hectáreas, durante el período de suspensión de las fumigaciones aéreas con glifosato, asunto acordado entre el gobierno y las Farc para reemplazarlas por la erradicación voluntaria pagada por el Estado; ha generado una brutal guerra entre las disidencias de las Farc, el ELN y las bandas criminales por la disputa de los territorios, de los cultivos, los laboratorios y las zonas estratégicas para la exportación. No es casualidad que las regiones donde se presentan tales asesinatos sean precisamente las zonas donde existen los cultivos y esa intensa actividad del narcotráfico.
Por otra parte, es inadmisible que se pretenda culpar de tan lamentable situación al presidente electo o al uribismo, cuando la responsabilidad constitucional y legal de perseguir y desarticular tales bandas criminales es
exclusiva del gobierno y de las fuerzas militares. Al respecto cabe preguntarse. ¿ Porqué razón entonces el gobierno y las fuerzas militares del Perú SI pudieron desarticular esas bandas en la zona de frontera? Acaso falta voluntad política? O será que deliberadamente se pretende con tan evidente omisión dejar crecer el problema para que sea una” papa caliente” para el nuevo gobierno? Todo indica que es así.
Como una obvia consecuencia, viene entonces la segunda precisión. Esa deliberada y furibunda oposición anunciada por el candidato perdedor ya está en plena ejecución. El objetivo estratégico consiste en deslegitimar al nuevo gobernante para evitar que pueda cumplir sus principales propuestas, especialmente la de ajustar las falencias del Acuerdo y corregir las fallas de su implementación.
La tercera precisión es que, como corolario de la estrategia, acrecentarán la polarización para continuar dividiendo la sociedad entre buenos y malos; corruptos e impolutos; amigos y enemigos de la paz; ricos y pobres; para estimular las protestas callejeras y campesinas bajo el pretexto de la participación democrática, dirigidas a impedir la explotación de los recursos mineroenergéticos en defensa de los territorios, del agua y de la vida; para reivindicar las luchas sindicales y los derechos de las minorías étnicas, de la población LGTBI y demás causas sociales que dicen representar.
Coletilla. Merecido reconocimiento del presidente Duque a los huilenses en la persona de una de las mejores exponentes de nuestra raza. Le auguramos muchos éxitos.
