viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-12-21 02:44

Navidad sin dolientes y sin esperanzas

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | diciembre 21 de 2019

Muchos temas se han generado en estos días, cuando el Congreso de la República va en contravía de las grandes movilizaciones que reclaman la no aprobación de la reforma tributaria y cuando el Gobierno Nacional, recurre a una estrategia populista al presentar como sofisma de distracción, unas propuestas que buscan congraciarse en forma abusiva de las clases menos favorecidas, cuando propone la devolución del IVA al veinte por ciento de los colombianos, sobre productos de la canasta familiar o según un listado que haya de establecerse, al igual que tres días sin IVA en el año, y otras dos migajas que por ahí se vienen a plantear como plataforma de una política social que nunca será real y efectiva y justa, como debe ser la ley, provenga de quien provenga, y que ocultan el beneficio y el apoyo incentivo y tributario para los grandes inversionistas y el capitalismo salvaje que se tomó a este país.

Por otro lado se tiene que los medios de comunicación, al igual que el señor Presidente de la República y el Gobierno en pleno, se unen para tratar en sus alocuciones y destacar en las principales páginas amarillistas de sus medios, todo lo que tienda a desprestigiar las movilizaciones o el paro nacional, y hacen referencia únicamente a los actos de vandalismo o de terrorismo que extrañamente se ha presentado y no rescatan las movilizaciones pacíficas y de contenido social que en medio de todo, han sido parte de este proceso de inconformidad nacional.

El amarillismo de la prensa y ese grupo de personajes que se dicen periodistas y viven a expensas de la publicidad engañosa que paga el Gobierno y todas sus instituciones estatales, terminan por tergiversar y destruir el proceso social de inconformidad que se vive en el seno de la sociedad para con un mandatario que sobrepasa el setenta por ciento de desaprobación y que se muestra inconforme con su ejercicio del poder.

Todo esto es parte de un proceso direccionado a desconocer la realidad social, que sobre el supuesto engañoso de “conversaciones” sobe todos los temas del conflicto social, se suman, cuando la realidad que estamos viviendo es parte de un desenmascaramiento de una guerra que nos ha tenido sumidos y de la cual, pese al acuerdo de paz con uno de los sectores en conflictos, como las FARC, no se repone y se sigue fomentando la confrontación, hasta el punto de que llega a pregonarse que este conflicto social ha sido peor que la dictadura del mal recordado Pinochet en Chile, por cuanto el número de muertos y desaparecidos en Colombia, supera fácilmente en poco tiempo de democracia, la dictadura del cono sur.

Tristemente los colombianos que nos hemos enseñado a la resignación cristiana, que no sabemos perdonar y que exigimos respeto por la autoridad y la ley, seguimos autoengañándonos al unísono para pensar que todo sigue igual y que estas festividades siguen su curso normal, con pequeños villancicos que convocan a una reconciliación a una paz y a una armonía familiar que no tenemos, que no queremos y con la cual no estamos comprometidos.

La historia de infamias y el dolor que nos acosa y la situación hacia el futuro, son parte de un esquema que no queremos aceptar y que no queremos poner de nuestra parte para la solución de los problemas centrales del país. 

Esta Navidad, estas tradiciones, no son más que eso, un espejismo, una ilusión de algo que nunca podrá hacerse realidad, mientras sigamos soportando un proceso histórico político con los dirigentes que tenemos, cuando la politiquería es capaz de cambiar un proceso histórico por un ministerio como hacen esos politiqueros de turno, que aspiran seguir gozando de los beneficios del poder, por cuanto la incapacidad de gobernar o de direccionar o de generar ideas, no está en cabeza de sus dirigentes políticos por muy radical que sea el cambio que se propone.