viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-27 01:05

Naufragio en Guatapé

Escrito por: Editorial | junio 27 de 2017

Son siete las víctimas fatales y dos personas desaparecidas, que provocó una frágil embarcación que naufragó en la represa Peñol - Guatapé el domingo anterior, cuando más de 170 personas disfrutaban de un alegre paseo por este atractivo turístico de este municipio antioqueño. De acuerdo a los boletines oficiales entregados por los organismos de socorro, la tragedia se presentó cuando la nave se fracturó y empezó a hundirse, con toda la tripulación y pasajeros a bordo. Lo insólito es que no tenían los suficientes salvavidas, ni las autoridades portuarias ejercieron los suficientes controles de seguridad, conociendo de antemano, que ésta, ya se había hundido varias veces, en otrora. No tenía preparado planes de contingencia, para atender una situación de esta magnitud. El Almirante, como se denominaba la embarcación, quedó totalmente sumergida en las aguas que suministran las aguas a la Central Hidroeléctrica de Guatapé. Gracias a las lanchas que se encontraban en sus alrededores, se lograron rescatar la población, que empezaron a generar un pánico colectivo, porque ´la mayoría, no sabían nadar. Además, no poseían protocolos de evacuación, en caso de presentarse una emergencia de esta magnitud. Nadie preveía que se fuera a presentar. Esta misma, se pueden presentar en otros embalses, donde se prestan estos servicios, sin que existan los controles y no se ejercen las medidas de prevención y seguridad a los usuarios.
Una situación similar se puede presentar en el embalse de Betania, donde pequeñas embarcaciones y el Ferry Momico de la Caja de Compensación del Huila, en caso de que no se tomen los controles y los protocolos de seguridad para tal efecto. No queremos generar pánico colectivo. Los usuarios deben recibir, al subirse a la misma, un chaleco salvavidas y hacérselo colocar a los usuarios, así parezca absurdo esta medida. Igualmente deben recibir una capacitación preliminar por parte de los tripulantes y tener los seguros vigentes. Estas recomendaciones, se pueden convertir en el mejor pasaporte para salvar sus vidas, en caso de que ocurra un siniestro de tal magnitud. Las autoridades portuarias deben ejercer estrictos controles para la operación de estos trayectos acuáticos. Igualmente, somos espectadores de algunos casos de las travesías de canoas y botes, en su mayoría de pescadores artesanales, en las presas de El Quimbo, Betania y en el río Magdalena, que los hacen sin ninguna seguridad y además circulan libremente por los mismos, sin que existan controles de las autoridades. Todo lo anterior nos pone a reflexionar, sobre las verdaderas causas que originaron la tragedia en el embalse de Guatapé, si verdaderamente existían la regulación y si se encontraban vigentes las normas regulatorias para el desarrollo de estas actividades náuticas, que están establecidas en el Código Nacional de Navegación (Ley 1242 de 2008).   

Comentarios