Narco bus
La presión que están ejerciendo las autoridades colombianas para controlar la producción y comercialización de estupefacientes hacia los mercados extranjeros, a través de la zona costera del Océano Pacífico, ha obligado a estas organizaciones criminales a buscar nuevas rutas para sacar los alcaloides fuera del país. Una forma algo inusual, que se ha venido detectando por parte de los organismos de inteligencia, es buscar la vía a través del vecino país del Ecuador, donde los controles no son tan exigentes como los que se están desarrollando en las diversas vías del país. Estos grupos delincuenciales, han venido organizando algunas excursiones gratuitas para motivar a integrantes de algunas familias del Valle del Cauca, para llevarlos al Ecuador. Como señuelos, los han convencido en reiteradas ocasiones para prestarse a estas ilusas salidas al exterior, pero con el ingrediente de que los buses, son encaletados de drogas para simular un normal desarrollo de las excusiones.
Esta vez, estos delincuentes encontraron el escenario propicio para incentivar algunos integrantes de algunas familias de los barrios Guabal y de San Judas Tadeo, en el suroriente de Cali, que cayeron en este ardid de los narcotraficantes. Utilizando la ruta Cali, Popayán, Isnos, para continuar la ruta por Mocoa, Santana y la Frontera con el Ecuador, atravesaron el alijo sin ser detectados por los controles policiales y del ejército nacional, que ejercen en algunos sitios de los departamentos del Huila y Putumayo. Existen algunas hipótesis sobre la forma donde fue cargado el alcaloide. Una hipótesis que manejan los organismos de seguridad es que fue tal, el ingenio de esta red que movía cocaína, que, en este municipio huilense, estuvo detenido el bus para encaletar la droga, mientras sus ocupantes fueron invitados al Parque Arqueológico de San Agustín para distraer la atención de las autoridades.
El trágico accidente ocurrido en las horas de la madrugada del lunes anterior, en el vecino país del Ecuador que enlutó a varias familias de Colombia, alertó a las autoridades. El vehículo de la Cooperativa Chía disco 25 procedente de Colombia, transportaba en su interior a 33 ocupantes de los cuales, de los cuales, 23 son de nacionalidad colombiana y 10 de nacionalidad venezolana. Las autoridades de las dos naciones vecinas han expresado que se conocían casos de movimientos de droga y plata en vehículos de servicio público hacia esos países y que se estaban rastreando. Es una verdadera afrenta que deben asumir junto con la comunidad internacional, para contrarrestar este flagelo del narcotráfico.
