martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-10 12:57

MOTOCICLISTAS INTRÉPIDOS  

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 10 de 2020

Producto de la situación económica que viven los colombianos, la moto se ha convertido en el principal medio de transporte de las familias por los bajos costos y la fácil locomoción por las diferentes vías de las ciudades y el campo. La movilidad vial es un escenario complejo donde los actores demuestran, mediante su comportamiento, concepciones sobre el tránsito, la conducción y la seguridad, no muchas veces consecuente con el bienestar común de las demás personas.

Las recurrentes infracciones de los conductores de estos peligrosos velocípedos, son una manera de percibir estas desafortunadas concepciones, cuyos efectos son los altos índices de mortalidad, lesión y daños por causa de accidentes. Se presentan reiterados casos de violación y aleve de las normas de tránsito por personas que parecieran no mostrar consideración alguna por quienes padecen las consecuencias de sus tropelías.

En la mayoría de los trágicos accidentes de tránsito que se están presentando en Colombia, están comprometidos los motociclistas que, de acuerdo con los informes técnicos de las autoridades de tránsito, son ocasionados por la impericia de sus conductores, que frecuentemente no respetan las normas contempladas en el Código Nacional de Tránsito. La imprudencia de sus conductores está generando estos siniestros, que de acuerdo con el Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONSV) durante el periodo enero – julio del presente año, se registraron un total de 77 fallecidos en el Huila.  

Durante el periodo de confinamiento, se ha presentado una reducción del 34,19% de las víctimas, en comparación con el total de fallecidos en el año anterior. A nivel nacional, de acuerdo con las cifras preliminares, con corte al mes de julio en lo corrido del año 2020, como consecuencia de siniestros viales se han registrado en el país 2663 personas fallecidas y 7804 personas lesionadas.

Igualmente, estos medios de transporte en algunas ocasiones se han convertido en un azote para la sociedad colombiana. Tenemos que referirnos a aspectos de la inseguridad, uno de los problemas que más aquejan a los habitantes de las zonas urbanas y rurales del país.  Y no solo hablamos de ese azote del robo y el atraco diarios. Sino de las muertes por el tenebroso sistema del sicariato, otra de las herencias nefastas del narcotráfico, propagada especialmente por la perversa mente de Pablo Escobar. Y por los paramilitares y las bandas criminales, entre otros.

No podemos perder la batalla contra los cerebros de estos crímenes, cuyos responsables, según indicios, son, sobre todo, capos de economías ilegales, con todas las demás desgracias que traen. Hay que rodear a las autoridades para frenar esta clase de actos delincuenciales que se aprovechan de estos velocípedos para cometer sus delitos.