Modo coronavirus
Obispo de Neiva
Infortunadamente, esa es nuestra realidad: hay que convivir con el desastroso virus que está matando y dejando muchas secuelas a la humanidad. El aislamiento per se, no es la solución. Ha sido una medida pedagógica y favorable para que la humanidad tome en serio la gravedad del contagio, que puede ser letal. Nuestra cultura tropical es una cultura indisciplinada y a veces deben tomarse medidas fuertes e incluso coercitivas para que comprendamos la gravedad del problema. Pero, cuidado, hay que salir a trabajar; de lo contrario nos morimos de hambre.
El bajón de la economía a nivel local, nacional y mundial es impresionante; el tiempo que ya estamos viviendo si no lo asumimos con responsabilidad, nos puede llevar a la hecatombe. La Europa de la post-guerra nos da un grande ejemplo. El secreto para salir de la crisis: el trabajo mancomunado. Aquí no se trata de culpar a nadie; no es tiempo de juicios, es tiempo de acciones.
Señor gobierno: las prioridades cambiaron, los planes de desarrollo deben tener un norte: superar la crisis. ¿A dónde deben apuntar los proyectos? Al sector salud en primer lugar; en segundo lugar, a incentivar la economía.
El pequeño, el mediano y el grande empresario deben ser subsidiados sin mentalidad de lucha de clases. ¿Qué país que tenga como bandera la lucha de clases ha progresado? Me podrán responder: China. Sí, es verdad. Este gigantesco país no ha dejado la ideología comunista aplicada al sistema político; pero aplica la economía de libre mercado y aquí está la clave de su éxito. ¡Qué binomio! Dictadura de partido pero economía de libre mercado. ¿Qué diría el señor Marx? Bueno, sigamos adelante: a salir trabajar y con todas las medidas de protección. Por favor, seamos responsables.
Si usted quiere morir, pues muérase, pero, por favor, no sea trasmisor de ese horrible virus. La humanidad ha tenido que afrontar problemas similares o peores: la peste bubónica, la gripe española, el SARS y, ha salido adelante. A la verdad es que en casi todas las épocas y en general en todos los pueblos, aparecen epidemias. ¿Cómo afrontar el problema? Potenciando el sistema sanitario, la salud en primer lugar y luego, que cada persona se alimente bien, que su cuerpo tenga todas las defensas para combatir los ácaros, virus y bacterias que le hacen mal al cuerpo.
Un cuerpo bien “equipado” afronta y supera todos los enemigos de la vida que le aparezcan. También, sin higiene no hay salud. Una vida saludable exige una cultura de aseo personal. ¡Cuidado con las aguas residuales! Debemos tener cuidado con las aguas estancadas, son la cloaca de la infección.
La cultura de lavarse las manos debe ser el pan de cada día; debemos acostumbrarnos a ello como la necesidad de lavarse y limpiarse los dientes por lo menos tres veces al día. Tenemos que aprender a alimentarnos.
Se come mucha comida chatarra. En el campo, un campesino trabajador puede tener una excelente huerta casera: todo limpio, todo fresco e ir superando los químicos. La misma naturaleza tiene sus propias defensas. Hay plantas que combaten los hongos y los insectos nocivos. Comida saludable sin gastos suntuosos.
